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Bienvenido Armando

22 Febrero 2017
Autor  Fidel Troya García

Ha terminado el capítulo habanero de la feria del libro. Indudablemente la más intensa fiesta del saber en Cuba, que ahora tomará las carreteras para llegar a múltiples destinos en todas las provincias del país. No es esta la única feria dedicada al libro en el continente, pero me atrevo a afirmar que es la única que se va al encuentro de los lectores.


¿Qué razones facilitan este empeño?. La primera de todas, la desencadenante de este hecho cultural es la Revolución. Paradójicamente, ella misma es el más importante hecho cultural de la historia nacional. En ella está toda la nación. Sus sueños, sus utopías, sus alegrías, sus contradicciones y su infinito afán de superarse constantemente.
Esa vinculación entre cultura y nación reafirma la unidad natural de las vanguardias políticas con las vanguardias artísticas e intelectuales, establecidas como rasgos distintivos de la identidad cubana. No es de extrañar entonces que la feria se dedique a uno de los fieles exponentes de la vanguardia política que hizo la Revolución y que a su vez, es también un exponente trascendente de la vanguardia intelectual: el Doctor Armando Hart Dávalos.
Hart, como prefiere que lo llamen, y no por falsa modestia, sino por esencia martiana, merece este reconocimiento. Lo ha merecido siempre. En su vida se entremezcla el hombre de pensamiento con el hombre de acción. Su arrojo para enfrentar el peligro de la lucha clandestina, sus responsabilidades en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Su decisión de escapar o morir en el intento pero nunca quedar en manos de sus enemigos. La prisión. Las complejas tareas de los primeros años, no menos difíciles que las de otros, como la de asumir la dirección del Ministerio de Cultura después de los oscuros años del quinquenio gris.
Y después la dirección de la Sociedad Cultural José Martí, como si la veneración hacia el Maestro, lo condujera a ese bien mayor de mantener, como la Generación del Centenario las ideas del cubano universal.
Por eso entendió como nadie la inmensa fuerza de la cultura y las ideas y defendió con pasión, en medio de los tensos años noventa, la idea de Fidel de que la Cultura era lo primero que había que salvar.
En su peculiar visión de Martí, encontró Armando Hart la fortaleza y la esencia de la Revolución y de la lealtad, sin condiciones, franca, sencilla, humilde, como imperativo moral, a Fidel. Por eso afirmó en incontables ocasiones, Martí decía que cada hombre lleva una fiera dentro, para después razonar: ¡Que clase fiera llevan Martí y Fidel para luchar por la humanidad!
De pensamiento inquieto impulsó como Ministro de cultura, el debate intelectual, la creación de una red de instituciones al servicio de la población e innumerables proyectos socio culturales.
Concluido el capítulo habanero de la feria, ella viaja por Cuba, también los hacen algunos de sus protagonistas. Holguín bien merece acoger al Doctor Armando Hart, aquí han echado raíces profundas sus ideas sobre el papel social de la cultura.

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