Alexis Rojas, el periodista apasionado
Ha muerto el amigo, el colega, el incansable buscador de noticias, Alexis Rojas Aguilera. Al conocer que había sufrido un infarto del miocardio, optimista como soy, tenía la certeza de que podía superarlo, como me sucedió en dos ocasiones antes de ser intervenido a corazón abierto hace 12 años. Sin embargo, el gordo, que fue siempre un incansable batallador, vencedor de tempestades, no pudo vencer al mortífero ataque, que lo sorprendió mientras cumplía deberes familiares en La Habana.
Lo recuerdo adolescente en el entonces Centro Escolar Oscar Lucero Moya (1964-1965), donde cursamos el sexto grado. Allí supe que era del reparto Cabal, en Nicaro; que su padre y el mío habían trabajado juntos en el área de lixiviación y lavado de la fábrica niquelífera, que con la Revolución se nombró René Ramos Latour. Supe que le gustaban el mar, las lomas, la flora silvestre, las aves cantoras y la pesca a cordel.
Los años se encargaron de acreditarlo definitivamente como hombre serio, responsable, inteligente, meditabundo, familiar, digno de toda confianza e incapaz de permanecer apacible cuando olía la noticia.
A finales de 1970, cuando comienzo a trabajar como analista químico en la Empresa Comandante René Ramos Latour, me enteré que él incursionaba en la redacción periodística, en la emisora Radio Mayarí, después de entrenarse en el movimiento de corresponsales voluntarios al que yo me incorporé seis años después.
Gracias al espíritu de superación que poseía se graduó como técnico medio en periodismo, en Santiago de Cuba; ganó la plaza de corresponsal del periódico Sierra Maestra en la antigua región oriental Mayarí-Sagua-Moa (MaSaMoa) y luego trabajó en la redacción central, atendiendo la Industria Básica, de la que nunca se separó. Con esa experiencia y madurez, dedicó los siguientes 30 años (1977-2007) a la corresponsalía del periódico Granma en Holguín.
Posteriormente trabajó cinco años en la Agencia de Información Nacional (AIN), hoy ACN y dedicó los últimos cuatro años de su vida al semanario ¡Ahora! De la provincia de Holguín.
Periodista de cuerpo y alma, trataba los temas de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente con tanto gusto y calidad, que le merecieron diversos premios y logró transmitir su entusiasmo a los colegas integrantes del Círculo de Periodismo Científico, uno de los más destacados del país.
Era apasionado a la industria minero-metalúrgica, el Plan Turquino, la Bahía de Nipe y los Recursos Hidráulicos, los sitios arqueológicos de Holguín, el Movimiento de Innovadores y Racionalizadores, a la labor directa de investigadores y centros de investigación, a las universidades y las historias de vida.
Recibió múltiples premios por su obra, entre los que recuerdo el Gilberto Caballero-2011; Estrella de Cuba-2012, de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en Holguín, el Premio Tricolore, conferido por el Portal Italiano Quinta Avenida, así como el Premio Citma-2016.
Hoy me deprime la ausencia física de ese cubano sencillo, cuya familia y la mía están enlazadas por sentimientos de amistad muy profundos; de ese eterno investigador de la noticia, que tenía en el cigarro a su mejor aliado cuando intentaba calmar sus ansiedades y jamás se abotonó el último ojal de la camisa; el amante y eterno defensor de la naturaleza, que un día tuvo decenas de aves en uno de sus cuartos. El sensible criollo que disfrutaba el perfume de las flores, se extasiaba con las plantas exóticas y hacía de las silenciosas noches de pesca a cordel con nuestro amigo Carlos (Chino) Escalante, de Boca de Samá, una verdadera fiesta.
Alexis deja un gran vacío entre quienes lo conocimos bien, aprendimos a quererlo y lo seguimos en la prensa escrita. Es grande mi pesar por su pérdida y es intenso el dolor que deja en mi colega y amiga Magda Betancourt Parra y sus dos amados hijos. Y aunque ese es el camino que transitamos todos los seres vivos, el gordo se ganó el derecho a que muchas manos escriban por él por él, y declaro solemnemente que nuestra amistad no concluye con la muerte.