Holguín recuerda a sus héroes
El 9 de diciembre de 1957 aparecieron asesinados y torturados en el Cruce de Güirabo los principales jefes y miembros del Movimiento 26 de julio, en Holguín. Seis vidas le quitó a la tierra holguinera el régimen batistiano, debilitado ante el ajusticiamiento revolucionario de uno de sus sicarios más connotados: represor de los hechos de las Pascuas Sangrientas y el desembarco del Corynthia, el coronel Fermín Cowley.
El tristemente célebre personaje, desde que ocupó la jefatura del Regimiento Militar número siete de Holguín, el cuatro de mayo de 1956, había desatado una ola de crímenes y atropellos contra la población del norte oriental.
Manuel Angulo Farrán, Rubén Bravo Alvarez, Atanagildo Cajigal Torres,Mario Pozo Ochoa, Pedro Rogena Camayd y Ramón Flores Carballosa fueron los elegidos.
Los cadáveres tenían visible muestras de tortura pues los sicarios del dictador Fulgencio Batista se habían ensañado con los seis revolucionarios, integrantes de una célula del movimiento 26 de Julio en Holguín.
Hoy en ese sitio se levanta un monumento representado por seis columnas truncas, que simbolizan a aquellos valerosos mártires de la patria, y aunque han transcurrido 59 años desde que estos revolucionarios fueran vilmente asesinados, tienen absoluta vigencia las palabras pronunciadas por Atanagildo Cajigal Torres, uno de aquellos valientes, cuando sentenció: "de la Sierra algún día bajará la libertad para Cuba, y ahora sí será definitiva".
Eran seis revolucionarios holguineros que se unieron en un ideal de justicia, aunque procedían de diferentes extracción social, Rubén Bravo era maestro; Mario Pozo, dentista; Ramón Flores, cultivaba la tierra; Atanagildo Cajigal laboraba en una imprenta, Pedro Rogena en el comercio, y Manuel Angulo levantó con su esfuerzo personal la emisora CMKO.
Fueron Héroes y mártires al mismo tiempo que supieron dónde estaba su deber en los momentos decisivos de su existencia para ser más útiles a la Patria y de esa manera enaltecer la memoria de José Martí, el hombre que a morir no tuvo miedo, y ellos crecieron del dolor porque la sangre de los buenos no se derramó en vano.
Todos tenían un gran concepto del deber y de la amistad, y los rasgos distintivos de la personalidad de cada uno de ellos eran la sencillez, la sinceridad y la valentía, por eso no vacilaron en integrarse al Movimiento 26 de Julio como combatientes de la lucha clandestina contra la dictadura de Batista.
El pueblo holguinero les tributa un homenaje permanente al denominar con sus nombres a escuelas, hospitales, clínicas, cooperativas, parques y la emisora que a partir del seis de enero de 1959 se identifica como Radio Angulo.