Sus casi 40 años en el sector lo convierten en un hombre de obligada consulta cuando del trabajador geólogo minero se trata.
Rolando Ortega Batallán, vio renacer la UEB Geominera Holguín, y desde su posición como secretario de la sección sindical por casi 30 años, condujo a su colectivo hacia la condición de vanguardia nacional en nueve ocasiones.
“Es un trabajo complejo que no tiene horarios. Hay que tenerle amor a esa tarea, dedicación absoluta, el que no lo haga así no obtiene resultados”.
Ayudante en el área de producciones de alto valor agregado como polvos faciales, talcos, y productos para la agricultura y la salud, reconoce que se trata de un trabajo difícil y de extremo cuidado.
“Es un trabajo riesgoso que exige usar los medios de seguridad porque una mala manipulación puede provocar un accidente fatal. Hasta ahora en esta unidad no hemos vivido eso, gracias a la exigencia y la preocupación de la dirección de que se usen los medios de protección y de seguridad que están establecidos dentro de la planta”.
A punto de jubilarse, su satisfacción no radica únicamente en haber cumplido el deber, con todos los sacrificios que ello conlleva, si no en sentirse educador y guía de las nuevas generaciones, que a su entender, necesita mucho la industria cubana.
“Me siento orgulloso porque he servido a la Revolución y he inculcado a las nuevas generaciones a que sigan el ejemplo del trabajo, que cooperen y ayuden a su país que bastante necesita de ellos, de su ímpetu, de su disposición”.
En la vida del minero, insiste Rolando, “hay que tenerle amor al trabajo, hay que ser comprometido y estar conscientes de la importancia de lo que hacemos”.
Un 24 de octubre pero de 1960 el Gobierno Revolucionario nacionalizó las propiedades que Estados Unidos aún mantenía en Cuba, incluidas sus entidades mineras, por lo que la fecha se escogió para celebrar el Día del Trabajador Geólogo-Minero. Sirva esta experiencia contada por un minero consagrado, como homenaje a los que a lo largo de todo el país integran el sector.