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Soy hija de la Federación de Mujeres Cubanas

19 Septiembre 2016
Autor  Grethell Cuenca Durán

A la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) le ha dedicado casi la vida entera. Elda Virgen Jiménez García vivía en el barrio choricera del municipio holguinero de San Germán cuando la organización le tocó la puerta en el año 1961, lo que la convierte prácticamente en fundadora y testigo de sus diferentes etapas.


“Llevaré la imagen toda la vida en mi cabeza de la primera mujer que fue a mi casa recogiendo mis datos, aquello fue maravilloso, preguntaba quién quería ser federada y por qué. Yo acepté aquello con tanta emoción, porque yo si viví un pedacito del pasado, cuando nosotras las mujeres no éramos nada”
A sus 77 años recuerda con añoranza los inicios de aquella organización que revolucionaria el papel de la mujer dentro de la sociedad cubana.
“Nos presentamos a trabajar en la agricultura, íbamos a diferentes provincias en camiones a recoger algodón, éramos grupos masivos, recuerdo aquellos trabajos voluntarios cuando uno terminaba sus funciones en el centro de trabajo, aquello fue lindo, y aún lo es, hay muchos barrios donde la federación se siente.”
La Revolución hizo posible su sueño de ser enfermera, la tomó en serio como mujer creando el 23 de agosto de 1960 una organización que la representara. Por eso, cuando llego el momento de asumir responsabilidades y encaminar a las nuevas generaciones que se incorporaban, lo hizo, ocupó el cargo de secretaria de una delegación de base y durante 17 años, no ha pensado en soltar las riendas.
“Esto yo lo he acogido con tanto amor, porque todavía con 77 años me gusta lo que hago y cuando mis mujeres responden me pongo más contenta. La federación nunca debe caerse, porque ella y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) son los más cercanos a la Revolución y a las masas, y hay que trabajar a la par, codo con codo, si no, no llegamos”.
Fue en la base, en el barrio, donde encontró la esencia de su trabajo, allí obtuvo sus más altos reconocimientos: el apoyo de las féminas, el respeto de los hombres, el cariño de los vecinos. Saberse útil a la Federación de Mujeres Cubanas ha sido su mayor retribución.

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