Calixto el general holguinero
El cubano famoso, el héroe que prefirió el suicidio al cautiverio, el militar brillante y culto, el hijo fiel que por sobre todas las apariencias le guardaba a Cuba el corazón leal, se nombra Calixto García.
El león holguinero -como nombraban a Calixto García Íñiguez- nació el 4 de agosto de 1839 en la calle de San Diego, esquina a la del Rosario, tiene que dejar la escuela a los catorce años para dedicarse a un trabajo como comerciante, en el pequeño negocio de un tío en Bayamo, más tarde se emplearía en Trinidad.
Cuentan que a la hora de su nacimiento pasó cerca de su casa una marcha guerrera interpretada por una banda española, ante este hecho su madre Lucía, le vaticinó a su hijo el futuro guerrero.
Tal presentimiento se cumplió, como lo demuestra la extraordinaria vida de este holguinero como combatiente mambí en las tres guerras independentistas de Cuba y ejemplo incansable de luchador ante las adversidades.
Se destacó por su dominio del difícil arte de sitiar y tomar poblaciones, y en la planificación y ejecución de las acciones combativas. Armonizó el trabajo conjunto del estado mayor, la dirección del combate desde puestos de mando y la utilización de elementos tales como croquis, mapas y planos.
En Nueva York organizó una expedición que salió en el vapor Hawkins, el cual naufragó el 26 de enero de 1896, horas después de su partida. A los pocos días organizó otra que también fracasó al ser detenida por las autoridades norteamericanas, el 24 de febrero de 1896, cuando se realizaba el trasbordo para el vapor Bermuda, en aguas jurisdiccionales de Estados Unidos.
En el tercer intento logró desembarcar el 24 de marzo de 1896, en ese propio vapor Bermuda, al frente de 78 expedicionarios, por Maraví, a 10 kilómetros al noroeste de Baracoa.
Es considerado uno de los principales estrategas de las guerras de independencia cubanas. Prestó especial atención a la preparación de las tropas y al trabajo cohesionado del Estado Mayor, así como a la planificación detallada de las campañas y acciones combativas con el empleo de mapas y croquis, y su dirección desde los puestos de mando.
Fue el jefe que más empleó la artillería, para la cual exigía dominar los conceptos técnicos y balísticos. Desarrolló el arte de sitiar y tomar ciudades y poblaciones, además de atacar a grandes columnas enemigas. Demostró un gran civismo y un concepto supremo de la dignidad cubana con respecto a los norteamericanos, antes, durante y después de la llamada Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana.
De este insigne patriota el General de Ejército Raúl Castro expresó: “Calixto García fue un ferviente convencido del valor y la trascendencia del ideal que defendía y de dos de sus más valiosas cualidades: el patriotismo inclaudicable y la voluntad a toda prueba”.