La Loma de la Cruz, inherente a la vida de los holguineros
Mayo, no es sólo el mes de ascender a la Loma de la Cruz en la ciudad de Holguín, tradición que se extiende durante las diferentes épocas del año por los visitantes y también entre sus propios habitantes.
A través de 468 escalones se puede llegar al punto más alto de la urbe, otrora Cerro Bayado, a más de 200 metros sobre el nivel del mar, donde predominan diversas especies de la flora y la fauna del territorio, entre ellos reptiles insectos y arácnidos.
La caminata es una parada obligatoria para apreciar los valores arquitectónicos y culturales del antiguo Hato de San Isidoro, desde un mirador natural que permite contemplar la ciudad cubana de los parques.
El sistema de plazas, las calles de la localidad, antiguos mercados, residencias coloniales, los corredores que rodean los parques y la terminal del ferrocarril, son algunos puntos que pueden apreciarse desde la cima de la montaña, indicó a la ACN Antonio Toppe, especialista del Centro Provincial de Patrimonio.
Alrededor de la loma florecen, además, diversas leyendas antiguas, entre ellas la historia de amor furtivo entre la esposa del gobernador y un soldado, los cuales murieron en el interior de un túnel que unía la montaña con el patio principal de la Casa de Gobierno, hoy Museo Provincial de Historia La Periquera.
Actualmente la colina es un espacio cultural, sede de múltiples eventos dedicados al rescate de la cultura y las tradiciones del oriente cubano, entre ellas las Romerías de Mayo.
Este evento, rememora cada año, la tradición implantada por el padre Antonio de Alegría, consistente en ascender a la cima y colocar allí una cruz de madera para rogar a las deidades de la Iglesia Católica por la prosperidad y la salud de los españoles que habitaban por aquel entonces la villa.
Tomado de ACN