Especiales
Melba Hernández Rodríguez del Rey nació el 28 de julio de 1921 en Cruces, poblado de la antigua provincia de Las Villas (actual Cienfuegos). Tuvo una infancia con necesidades económicas, pero no le faltó nunca la ternura familiar ni las enseñanzas patrióticas, ni la guía paterna y materna de Manuel y Elena.
El 26 de julio de 1953, fue el ataque a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, antesala para que cinco años, cinco meses y cinco días después triunfara la Revolución socialista, con todos y para el bien de todos.
Un 23 de julio, pero de 2005, hace ya 14 años, nacería la tertulia más entusiasta de todas las que como resultado de la columna La tecla ocurrente, devenida La tecla del duende, del diario de la juventud cubana, Juventud Rebelde, fueron apareciendo de varias partes de esta Isla: la holguinera; nombrada, igual a las demás, de la misma manera que el espacio en tan reconocido rotativo nuestro.
Temprano, como todo campesino, iniciaba los trabajos en la finca familiar, la caña, el arroz, la papa, la ganadería u otras faenas necesarias. Y aunque sabía calcular el tiempo por la altura del sol, prefería que un sonido lejano le indicara la media mañana. Entonces, no podía evitarlo, se detenía a escuchar; sus ojos buscaban la estela de un humo negro que lo transportaba hasta los caminos de hierro -distantes varias leguas- para sentir como una especie de llamado que no sabía explicar; quizás eran los aires de modernidad o los deseos de aventura que los adultos, como niños, siempre atesoran. Ese día tomó la decisión.
Un total de ocho obras de beneficio social y económico fueron reinauguradas en el contexto de la celebración por el aniversario 66 del día de la Rebeldía Nacional en Holguín.
Con motivo del cumplimiento del 40 aniversario de la graduación, en 1979, del tercer contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, por estos días, muchos de los jóvenes que hoy peinan canas, que tuvieron la dicha de pertenecer a esta u otras de las promociones, se reunieron para revivir el pasado desde la ciencia en el primer Taller “Así fuimos, así seguimos”, el cual tuvo entre sus espacios la escuela Rigoberto Batista Chapman de Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas.