La sencilla tumba de Fidel, es ahora el centro de atención de los visitantes que llegan a Santiago desde toda Cuba y distintas partes del mundo, es una piedra con formas redondeadas y una lápida que dice simplemente "Fidel".
Fidel nos devolvió el orgullo de ser cubanos, y paradójicamente resulta que nosotros los cubanos tenemos el orgullo de tenerlo a él que es un líder de talla universal, uno de los grandes hombres que la humanidad ha dado en nuestro tiempo.
¡Como quisiera que el escenario que nos convoque fuese distinto! No voy a hacerme la fuerte hoy, aunque debería, porque quisiera que nos convocara la imponente figura de Fidel, en carne y hueso, quisiera que nos convoque en vivo su palabra firme y certera, quisiera que nos convoque nuevamente su mano bondadosa, su mirada piadosa, su incansable trabajar, su espíritu contagioso.
Desde que aprendí a quererlo como a un padre, él a envejecer y yo a hacerme joven, comencé a prepararme para el día en que la continuación de su camino llegara. Fidel ha seguido camino hacia la inmortalidad, fue inmortal desde lo físico y lo será más aún desde lo espiritual.
Es noche de sábado y las calles de Santiago se estremecen con lemas de gargantas firmes, más de dos centenares de holguineros han decidido tomar lugar en un tributo que es de todo cubano que sienta la necesidad de gritar ante la urgencia el dolor.
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, preside el acto político por la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 3 de diciembre de 2016.