Mi plaza, mi bandera
Cuenta la leyenda que el capitán español García Holguín, uno de los hombres del adelantado Diego Velásquez, junto a su esposa y una comitiva de unas ochenta personas, fundó el Hato de Holguín el 4 de abril de 1545, quizás la luna, en fase llena, inundaba de luz la noche, y los esposos soñaban con hijos y familias que poblarían el lugar y darían vida y prosperidad a las tierras ubicadas entre el jiqüe y el marañon.
Quizás, en justa premonición invocaron a San Isidoro, Obispo de Sevilla, el gran teólogo, cronista y compilador, como el patrono espiritual de sus sueños, animador de sus obsesiones de fundar en el interior de esta isla, un hato que se convertiría con el paso del tiempo en una provincia del universo.
Sus fundadores no conocieron el Decreto Real de Fernando VI del primero de febrero de 1751 que otorgó el titulo de Ciudad de San Isidoro de Holguín a este Valle de las Delicias, guardado por varias colinas , una de ellas, la mística Loma de la Cruz, escenario de promesas y realidades, guardiana de la vida y promotora de la esperanza.
Han pasado cuatrocientos setenta y dos años de la jornada fundacional, la historia ha sido construida con las tradiciones: la primera misa el 3 de abril de 1720; la leyenda del túnel de la Periquera; el nacimiento de un niño al compás de redobles de tambores militares; el asedio de Calixto en 1868; el periódico La Luz; las acciones bélicas y los generales de las guerras de independencia; las pascuas sangrientas; el ajusticiamiento de un asesino, y al Capitán Cristino Naranjo reeditando el cerco, esta vez, convertido en la victoria de 1959.
Con singular emoción se recuerda el 26 de febrero de 1959, fecha en la que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz habló por primera vez a los holguineros desde el balcón de la Periquera, y como los fundadores dibujó sueños, avizoró futuros y adelantó las realidades de hoy, convertidas en una extensa red educacional con más de 250 instituciones y Universidades que albergan a más de 59 mil estudiantes, decenas de consultorios médicos, varios hospitales y clínicas especializadas que constituyen importantes centros de investigación con reconocido prestigio nacional e internacional.
Indudablemente, los fundadores tenían que ser muy románticos para soñar, en aquella noche, con una comarca floreciente por su cultura y su historia, sueños inspiradores para los holguineros de hoy, como los que nos reunimos cada 3 de abril frente a la Periquera para festejar ese acto originario.
Todos esos recuerdos invadieron la memoria de los que acudimos en una tarde diferente a la reinauguración de nuestro parque, el Calixto, uno de los mayores del país, con diez mil metros cuadrados de superficie, más de setenta bancos de granito blanco y cuatro fuentes, amplios jardines, y sobre todo, testigo silencioso de amores y sueños.
El tiempo transcurrió lento, muy lento para los habitantes de la ciudad, pero tras dos años de intenso quehacer constructivo ya los niños corretean por sus anchos pasillos y corredores, las nuevas tecnologías lo muestran a los ausentes, y se escuchan suspiros venidos de muchos meridianos diferentes.
Como tantas veces la banda de conciertos le ofreció su música; la palabra, narrada con virtuosismo por la tropa de Fermín se lanzó al viento; mientras el coro Opus Nova cantaba, y la ágil Grisel Velásquez, directora artística del espectáculo, sonreía satisfecha.
En esta ocasión las festividades fueron presididas por Luís Antonio Torres Iribar, Miembro del Comité Central, Diputado a la Asamblea Nacional y Primer Secretario del Partido en la provincia, Julio César Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, Julio Caballero Primer Secretario del Partido en el municipio y Ricardo Suárez Martínez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular.
La plaza agradecida reconoció a los colectivos que trabajaron en su reconstrucción, en particular, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la empresa de Servicios al Arte; las direcciones provincial y municipal de Servicios Comunales; la cooperativa no agropecuaria Ascu y la unidad empresarial de base cemento Holguín.
La tarde fue convirtiéndose en noche, las familias se arrellanaron en los bancos, los abuelos comenzaron las tertulias, los nuevos enamorados iniciaron el juego de las seducciones.
En los presentes la satisfacción de tener en nuestra plaza, al hombre que por definición martiana no necesita encomio, acompañado ahora y para siempre por la bandera de la estrella solitaria, a la que juró: o libres para siempre o batallando siempre para ser libres.