Recuerdos inolvidables
Visité la sede de la Unión de Periodistas de Cuba en Holguín, allí me recibió el colega Félix Hernández, a quien había solicitado me narrara algunas de sus anécdotas con Fidel, amablemente accedió y estas algunas de las que siempre nombra como sus: Recuerdos inolvidables.
Al iniciar la conversación Félix me confesó: yo creo que no es un privilegio personal, no existe un cubano que no tenga una anécdota sobre Fidel; millones de cubanos tenemos anécdotas que contar. Yo recuerdo, con extraordinario cariño dos momentos importantes en mi vida, en los que pude dialogar con él.
La primera fue en la década del setenta. Fidel realizaba un recorrido por la provincia y entre otros los lugares que visitó se encuentra el Mirador de Mayabe. Tengo la impresión de que Fidel quedó impresionado por la belleza natural de este sitio, por el verdor de la vegetación y la vista extraordinaria del Valle de Mayabe.
La visita no se conocía y acudimos al lugar, un poco por instinto, por olfato periodístico, un grupo de compañeros; el equipo lo integrábamos: Pilo fotógrafo del periódico y Reynaldo Rodríguez, ambos fallecidos; Manuel Cabrera Sánchez; Montoya, chofer y yo.
Yo estaba parado en el restaurante junto a otros compañeros, vestía una camisa blanca y un pantalón negro, solo me faltaba el lacito o la corbata para vestir igual que un gastronómico; en eso apareció Fidel, atravesó el restaurante, me confunde con un gastronómico y viene directo hacia mí me puso la mano en el hombro y me preguntó cuántos ¬ comensales se pueden atender a la vez en este restaurante; yo realmente estaba muy nervioso, no atinaba a responder y además no sabía la respuesta; entonces Miguel Cano Blanco, que era el Primer Secretario del Partido en la provincia interviene en la conversación y le explica que yo era periodista local, entonces Fidel me preguntó cómo se llamaba el periódico de Holguín, cuantas tiradas tenía.
Armando Hart que lo acompañaba le recuerda que el día anterior en Santiago de Cuba se había publicado un error sobre el Restaurante 1900, entonces Fidel, un poco en broma me dice, que no se publique esta información en el Sierra Maestra, solo en el periódico local; esta decisión me puso en "crisis" con la redacción de mi periódico que era precisamente el Sierra, casi me expulsan, pero yo cumplí la indicación que él había dado.