La palabra convocó
Mucho se ha escrito, y deberá hacerse en el futuro, sobre el trascendental encuentro de Fidel con un grupo de los más destacados intelectuales del país en el año 1961; en la mente de la nación, y en las familias, enlutadas resonaban todavía los ecos de Playa Girón; y a pesar de ello, o quizás, como complemento de esa victoria, Fidel se dirigió a la intelectualidad como segmento imprescindible en la creación de una nueva nación.
Considero, que la profética respuesta ofrecida al tribunal que lo juzgó por el ataque al Cuartel Moncada, señalando a José Martí como el autor intelectual de la acción, es la matriz, la raíz, la génesis de la visión de Fidel sobre el papel de los intelectuales en la transformación revolucionaria de la sociedad.
Como martiano cabal es la interpretación también de la necesidad de ganar a pensamiento la guerra que se hace a pensamiento, recordemos las profundas contradicciones ideológicas y clasistas de inicio de la Revolución.
De manera genial Fidel llama al diálogo por la creación de una nueva cultura basada en el respeto al creador, a sus capacidades expresivas, a su talento, y sobre todo a convertir el acto de creación artística en un profundo canto de humanidad, única y real manera de hacer del arte y la cultura un hecho trascendentalmente revolucionario
En este histórico encuentro, Fidel perfiló la esencia de la política cultural de la Revolución, destacó la necesidad de crear un sistema de enseñanza artística, que facilitara el acceso de todos los niños y jóvenes con talento sin diferencias de clases, estatus social o color de la piel; se refirió además al reconocimiento social del creador y a la obligación del nuevo estado de proteger a los artistas e intelectuales.
Convocó a creadores e intelectuales para defender la naciente Revolución a través del arte y la cultura; obviando posiciones seudo clasista o falsos neutralismo políticos, sin dejar de reconocer por ello, el derecho a la crítica y la confrontación de las ideas.
La respuesta de la intelectualidad no se demoró, poco después se constituyó la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se nacionalizaron las imprentas iniciándose la publicación de lo mejor de la cultura literaria mundial y nacional. Los creadores participaron activamente en la campaña de alfabetización, el hecho cultural más importante de la Revolución.
Los años transcurridos, han demostrado la valides de aquel encuentro. y cuando los duros años de los noventa parecían el fin Fidel, recordó: "la cultura es lo primero que hay que salvar", con la idea martiana de que la cultura es espada y escudo de la nación, miles de escritores y artistas pueblan esta isla y hacen de su producción artística una fiesta por el mejoramiento humano.