Regalo de tierra natal para Fidel
A los holguineros nadie nos puede quitar el privilegio de la cercanía cuando de homenajes al comandante de la revolución cubana se trata. La vida y la historia lo han querido así, al colocarnos en esta tierra que le vio nacer.
Y esa es precisamente la idea con la que trabaja el joven artesano Luis Alexander Reyes quien está a punto de culminar en madera y a pequeña escala la casa de Fidel Castro en Birán como regalo por su cercano 90 cumpleaños.
Un artesano empírico que pasó buena parte de su juventud en la carretera como camionero y dio un giro a su vida cuando decidió trabajar la técnica de la marquetería, suerte de rompecabezas, armado con piezas de madera que forman diversas figuras.
Puso a prueba su capacidad en una obra diferente a los búcaros y cofres que estaba acostumbrado a hacer. Justo cuando se enteró que trabajaría en la Plaza de la Marqueta, logró reducir a prácticamente miniatura la centenaria plaza y es hoy la obra que identifica el lugar. Después de eso, se propuso hacer la “casa de Fidel” antes de su cumpleaños, para lo cual recibió el apoyo del secretario del partido en la provincia Luis Antonio Torres Iribar.
Una fatalidad pretendió obstaculizar el proceso de creación. Apenas en el comienzo, Ale, como le dicen todos, se cortó parte del dedo anular con la sierra, pero con la ayuda de sus compañeros Antonio Zayas Méndez y Robert González Tamayo pudo continuar.
“Yo pensé que no iba poder hacerlo porque lleva tiempo, cuando me recuperé un poquito que me quitaron los puntos, aún doliéndome el dedo, me puse a adelantar la maqueta en cartón y fui dejando las cosas más pesadas para después”, aclara Reyes.
A punto de culminar la “casa de Fidel” que mide unos 21 centímetros de ancho, 39 de largo y 15 de alto, el artesano declara haber cuidado los más mínimos detalles, especialmente los colores.
“Traté de usar las maderas que se parecieran a los colores originales de la casa, la parte del sámago del lechero que es la más blanca para las barandas, las persianas, donde lleva negro una madera negra, usé además una madera de más de 100 años que obtuve de una casa que desarmaron y de ahí está hecha la mayor parte de la casita, únicamente llevará pintura en el techo de zinc rojo”.
Es sin dudas un trabajo que requiere mucha paciencia y dedicación, que ha exigido de Ale una cuota nada despreciable de recursos económicos y humanos, pero nada comparable con el destino que tendrá.
“He empleado mucho tiempo, recursos, pero creo que no es tanto el sacrificio, comparado con lo que ha sacrificado Fidel en la vida entera…”
Y así se le entrecorta la voz a este joven artesano cuando habla de Fidel, a quien dedicará unas letras junto a la casa que se ha empeñado en obsequiarle y que hará llegar a través de la dirección política de la provincia como muestra del respeto y la admiración que en esta, su tierra, tiene asegurados.