Calixto García es el patriota símbolo de Holguín
El llanto del pequeño, aquel cuatro de agosto de 1839, ante la tierna mirada de la madre Lucía, anunciaba la llegada de quien sería años después en uno de los más insignes luchadores cubanos contra el colonialismo español en el siglo XIX que se ha convertido en un símbolo para los holguineros.
Coincidentemente, el tránsito por una de las céntricas calles de Holguín de la banda de música del Ejército peninsular, presagiaba la relación que le aguardaba a aquel infante con el mundo de las armas y las luchas emancipadoras.
Doña Lucía Íñiguez Landín traía al mundo a Calixto García, nacido en la casa marcada hoy con el número 147, en la esquina de las calles Frexes y Miró, en la ciudad de Holguín.
Aun siendo niño se traslada con su madre y una parte de la familia hacia Jiguaní, en el centro de la provincia de Oriente, pero nunca pierde el vínculo con su ciudad natal.
Su periplo por la región oriental lo llevó hasta Bayamo, donde fue empleado en una tienda de ropas y luego a Trinidad, de donde regresó a su terruño.
El Mayor General Calixto García Íñiguez es el patriota que simboliza a Holguín. General de las Tres Guerras de Independencia con la estrella de la dignidad en la frente.
"Calixto García no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar la vida, sabrá siempre honrarla", así dijo el Héroe Nacional cubano José Martí al referirse al prócer holguinero que peleó en las tres guerras independentistas del siglo XIX contra el colonialismo español.
Fue un extraordinario estratega militar y un líder indiscutible de las tropas mambisas, a tal punto que a la muerte del Mayor General Antonio Maceo, Calixto ocupó el cargo de Lugarteniente General del Ejército Libertador Cubano.
Protagonizó múltiples combates y sobresalió por una sólida formación militar, adquirida de forma autodidacta. El amplio dominio de la balística de la época le permitió convertirse en el primer jefe mambí en utilizar la artillería, contribuyendo así al desarrollo del arte militar cubano.
Durante la gesta independentista iniciada por Céspedes libró importantes combates, que le fueron granjeando el respeto y la admiración de sus compañeros de lucha, entre ellos los ataques a Jiguaní, Holguín y Manzanillo.
Como trofeo de guerra, el Mayor General estuvo marcado a partir de entonces por una cicatriz en la frente ocasionada por el disparo de revólver, que a decir de un poeta holguinero significaba "lucir bien alta su herida estrella que exalta el coraje de esta tierra".
Calixto decidió trasladarse a la zona norte de Oriente para continuar la contienda. Es así que en Aguas Claras y Auras se enfrenta de manera victoriosa al General español Agustín Luque, quien movía sus fuerzas de Holguín a Gibara.
A Calixto García le cupo el honor de ser el último en enfrentarse a las tropas españolas. Luego, por órdenes expresas de la Asamblea de Representantes de Santa Cruz del Sur, viaja a los Estados Unidos y allí le sorprendió la muerte el 11 de diciembre de 1898.
Sus restos fueron trasladados a La Habana en febrero de 1899, y enterrados en el Cementerio de Colón, pero en 1980 que se le hace un entierro realmente cubano, como pidió su madre, doña Lucía Íñiguez, en el Mausoleo en la Plaza de la Revolución Calixto García Íñiguez, en la ciudad de Holguín.
En su natal Holguín varios lugares emblemáticos recuerdan permanentemente a este ilustre mambí, la Plaza de la Revolución lleva su nombre al igual que el estadio de béisbol y el parque central, en este último se levanta una estatua pedestre con su figura y su casa natal es un museo Monumento Nacional.
A esos sitios acude el pueblo holguinero para ratificar, en nombre de todos los cubanos, el compromiso asumido ante Calixto de hacer realidad permanente lo expresado por él: "o libres para siempre, o batallando siempre para ser libres".