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El mejor de los amigos

29 Julio 2016
Autor  Fidel Troya García

Si ceñidos a la convención de considerar sólo como vida la existencia física, el mejor de los amigos de Cuba, cumpliría hoy sesenta y dos años de vida. Nació en la madrugada del 28 de julio de 1954 en Sabaneta, estado de Barinas en los llanos venezolanos; decía que en ese mismo instante, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, preparaba una fuga de la prisión de Isla de Pinos, lugar al que fueron confinados los condenados por el asalto al cuartel Moncada.


Amante de su familia, el entusiasmo por conocer y contar la historia de Venezuela, y el hábito de buen lector, lo aprendió de sus padres, maestros de profesión, y de una abuela, Rosa Inés, a la que llamaba ¨ mamá vieja¨. Afirmaba con satisfacción que esa infancia no la cambiaría por ninguna otra.
De infancia difícil, pero alegre, de juegos y maldades, llena de anécdotas y de mucho trabajo, vendiendo dulces, llamados arañas en su tierra, para ayudar al sustento familiar, y que años más tarde, narraría de forma amena en su libro Cuentos del Arañero, Hugo Rafael Chávez Frías, se acercaba sin saberlo a la inmortalidad desde la madrugada que lo vio nacer.
Para conocer sobre este guerrero, es imprescindible leer la magnífica biografía escrita por Ignacio Ramonet, Hugo Chávez Mi primera vida, publicada en Cuba por la editorial José Martí del Instituto cubano del Libro, en el año 2014, apenas un año después de su tránsito a la eternidad de su otra vida.
En más de seiscientas páginas Ramonet, incansable investigador, paciente observador y minucioso entrevistador, entrega una obra que atrapa y obliga a leer y leer hasta el final, para después volver sobre lo leído, y disfrutar nuevamente del pensamiento y la visión de un hombre extraordinario.
En la introducción Ramonet, enumera ocho cualidades de Chávez. Al leerlas encontramos, casi plenitud de coincidencias con las cualidades de Fidel. Quizás por esa razón ambos líderes, se profesaron tan sincera amistad y comunidad de intereses.
Destaca Ramonet, que la primera de las cualidades de Chávez es su habilidad para la comunicación. Dice que es un orador fuera de serie, y que matizaba sus discursos con anécdotas, canciones, poemas, en franco diálogo con sus interlocutores, hacía de sus discursos, verdaderas composiciones didácticas bien estructuradas, objetivas y concretas.
Unía a lo anterior, un espíritu competidor, obsesionado con ganar, y hacer para ello el mayor esfuerzo, que lo llevó a practicar el beisbol como una condición de su identidad venezolana.
Como pocos mostró una afición por la cultura popular, recitaba largos poemas, romances llaneros, joropos, canciones de moda. Le gustaba improvisar. Era amante del cine y telespectador asiduo.
Hombre de profunda religiosidad popular, se definía más cristiano que católico, y su fe popular se extendía a otras creencias indígenas, afro caribeñas, evangelistas mostrando por todas un sincero y honesto respeto.
Añade Ramonet, que una de las cualidades más destacadas de Chávez, era incuestionable liderazgo militar, sabía ordenar y mandar, y desarrolló un pensamiento estratégico que aplicó con certeza en la conducción de la Revolución Bolivariana.
Tenía la habilidad para ser subestimado, por amigos y enemigos, y esa aparente debilidad convertirla en un arma de victoria, especialmente en contra de sus adversarios.
Mostraba de manera peculiar, una dedicación infatigable hacia el trabajo, dormía muy poco, era noctámbulo e insomne, de gran inteligencia, siempre pensando, elaborando ideas y comprometiendo a sus colaboradores con este régimen de trabajo.
Y la mejor de sus cualidades, la solidaridad con los pobres, seguidor del pensamiento de Gramsci, repetía: no hay que ir al pueblo, hay que ser pueblo.
Estas cualidades, la comunidad de ideas, la concertación de estrategias de integración de la región, su entrega sin límites a la Revolución, su admiración por Fidel lo convirtieron, sin lugar a dudas, en El Mejor de los Amigos.

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