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Memorias de una Fiesta de 25 años

24 Octubre 2019
Autor  Fidel Troya
Foto: La Jiribilla

La Fiesta de la Cultura Iberoamericana cumplirá sus primeros 25 años de existencia, mucho ha llovido desde entonces, y los que trabajamos en la fundación del proyecto miramos con satisfacción el prestigio del evento y la capacidad de convocatoria para atraer a intelectuales y artistas de muchas partes del mundo a la bella ciudad de los parques.

 

Su creación, a instancia del Doctor Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, permitió consolidar al oriente del país como generador de un sistema de eventos culturales de impacto, decisivo en los procesos de integración cultural de la región y el mundo, además de abrir una puerta a la lucha contra el bloqueo de los Estados Unidos, en tiempos tan difíciles como los del período especial.

Promover un evento y llamarlo fiesta, fue también apostar por la ciencia y el estudio de los procesos culturales. Recordemos las discrepancias teórico-conceptuales sobre el tema: conquista-colonización-descubrimiento, y sus resonancias en las concepciones políticas de los diversos pueblos y movimientos sociales de la región, en naciones que soportaban el impacto de un férreo neoliberalismo, y no comprendían cómo desde Cuba, paladín de la independencia, se convocara una fiesta sobre un hecho con tan serias implicaciones socioculturales para sus pueblos y culturas.

Pero no fueron esas sólo las contradicciones que enfrentaron el equipo de la Casa y el resto de las instituciones culturales del territorio. La fiesta tenía que autofinanciarse, no se podía utilizar el presupuesto asignado por el estado para el sistema de la cultura, múltiples fueron las vías para hacerlo y se logró, a través de la cuenta especial del sectorial y el esfuerzo de muchas personas, durante todo el año se recaudaba el dinero del evento.

Era un megaevento con acciones culturales en los municipios Holguín, Gibara, la localidad de Velasco, Rafael Freyre y Banes. No fue fácil, pero se hizo.

Otro objetivo de la fiesta era contribuir a convertir la provincia en un destino turístico cultural, a partir de un sistema de eventos, en momentos que se iniciaba el despegue de esa industria en el territorio. teníamos acceso a Internet, ni correo electrónico, ni teléfonos móviles, a disposición de la promoción del evento. Entonces se recurrió al correo postal y decenas de cartas y convocatorias se enviaban a instituciones extranjeras que muchas veces aceptaban la invitación, pero declaraban la imposibilidad de venir por las restricciones extraterritoriales derivadas del bloqueo norteamericano.

Pero los amigos siempre respondieron, desde Argentina venía el grupo Chao bloqueo, de México Sobeida la muñequera, una mujer entrada en años, que amanecía en los conciertos y en la mañana estaba presente en las actividades programadas. También de ese hermano país, nacieron y se consolidaron las relaciones con el Frente de Afirmación Hispanista.

En la promoción internacional fue decisivo el papel del ayuntamiento de Sants Vicenc dels Horts en Cataluña, que financió a varias delegaciones culturales del territorio, en visita a España.

En el plano local, hablar de estos 25 significa reconocer el esfuerzo anónimo de decenas de personas, directivos de cultura y pueblo en general que hicieron suya las ediciones de la fiesta.

Cuando iniciamos se diseñó un programa cultural, amplio, complejo, diverso, que se ha modificado hasta su diseño actual, y que es heredero de las ideas iniciales. Edición tras edición se ha consolidado este proyecto que convoca cada año a los pueblos de Iberoamérica a una fiesta para promover el encuentro y el disfrute de las culturas.

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