Por las manos de Esmildo Cancino, empleado de Correos de Cuba en Holguín, pasan los periódicos que más tarde la población recibirá para informarse de todo cuanto acontece en la nororiental provincia, la Isla y el resto del mundo.
Hoy, cuando se festeja el Día Mundial del Correo, a propósito de la fundación un nueve de octubre, pero del año 1874, de la Unión Postal Universal (organización que permitió agilizar y mejorar las comunicaciones en buena parte del mundo), conversamos con este señor, encargado de recibir y despachar, desde la madrugada, la prensa en nuestro municipio.
El trabajo de Esmildo comienza a la una de la mañana, pero no se sabe a la hora que termina, pues depende de la llegada de los periódicos y de su posterior entrega a cada uno de los carteros que atienden las distintas zonas postales del territorio.
“La labor que realizo no es fácil aunque lo parezca, requiere de mucho sacrificio y entrega”, comentó Cancino, el cual acumula una trayectoria profesional de más de 50 años.
“Mientras todos duermen, incluso mi esposa y tres hijos, trabajo en aras de que cuando amanezca mis coterráneos conozcan la situación económico-social internacional y la realidad de nuestra nación”, añadió.
Esmildo Cancino, quien fuera además repartidor de telegramas, jefe de tráfico provincial y administrador del Correo Central de Holguín, le debe a la Revolución y a su Empresa la persona que es.
En Correos logró el sexto y noveno grados y su título de Técnico Medio en Comunicaciones, oportunidades que en la Isla también los humildes como él tienen el derecho de recibir desde el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.
Dijo que si volviera a nacer nuevamente estudiaría Comunicaciones y trabajaría en la entidad holguinera de Correos de Cuba, para seguir contribuyendo al desarrollo de la sociedad desde el ofrecimiento de servicios postales con prontitud y calidad.
Con esa sabiduría propia del hombre que ha vivido mucho, Esmildo llamó a los jóvenes a responsabilizarse más con el trabajo y ser los mejores, independientemente del puesto laboral que ocupen, porque la población se lo merece.