Cuentan las historias con la pasión de niños o adolescentes, para ellos no ha pasado el tiempo, sonríen e intercambian miradas con la misma complicidad de aquellos momentos. Si la memoria olvida un detalle, alguien lo rectifica o agrega un dato, entonces te percatas que lo importante no es la historia individual, sino la realizada por muchos cubanos y cubanas, que estos hombres hoy cuentan.
Recuerdan la constitución de los comités centrales de vigilancia, antesala de los CDR, por indicaciones del entonces comandante Raúl Castro Ruz, en los principales barrios de la ciudad; y cuentan que lo hicieron a bordo de un camión verde que existía en la ciudad apodado el melón. La ciudad fue dividida en secciones, ellos la recorrían noche y día. No fue fácil, en algunas ocasiones los ataques enemigos no fueron solo de palabras, también sonaron los tiros y ellos ripostaron con certera puntería.
Con el apoyo popular enfrentaron y capturaron a verdugos con manos manchadas de sangre humilde en los tenebrosos días de la dictadura de Batista. Durmieron en los parques y plazas cuando Fidel afirmó en Nueva York que su delegación dormiría en los jardines de la Casa Blanca,
Ayudaron a repartir la manteca donada por la antigua URSS, organizaron las campañas de vacunación, alfabetizaron, fueron al Escambray, cumplieron importantes tareas bajo el mando de jefes principales de la revolución, cruzaron el océano y regresaron victoriosos.
Consideran que los Comité de Defensa de la Revolución son hoy más necesarios que nunca, por ello organizan nuevos proyectos que sirven de apoyo a las nuevas generaciones de cubanos herederos y continuadores
Son incansables, sus días de vida suman mucho más que los 59 años de la organización a la que han dedicado su existencia. Se nombran Ramón, Petronio, Armando, Ventura, Pedro, Guillermo, José Enrique, y tienen un apellido en común: CEDERISTAS.