Imprimir esta página

Encadenar sueños y resultados

29 Julio 2019
Autor  Fidel Troya García
Foto: Nelson Rodríguez Roque

Teóricos de la ciencias económicas y empresarios reconocen la necesidad de los encadenamientos productivos; concepción que, junto al papel de la competencia, la productividad basada en la innovación y la relación de las empresas nacionales con sus entornos regionales e internacionales, son considerados como los ejes principales para la elaboración de políticas modernas de desarrollo económico y social.

El encadenamiento productivo tiene como objetivo realizar enlaces entre los distintos conjuntos de empresas que componen cada etapa o eslabón de un determinado proceso productivo, y articularlos según sus capacidades, con el fin de que las empresas ganen competitividad en los mercados.

En las condiciones de Cuba el objetivo es que las empresas cuenten con estándares de producción que satisfagan los requerimientos de los diversos procesos productivos o de servicios del país, que permitan sustituir importaciones para destinar esos recursos financieros hacia otros procesos o necesidades del desarrollo social.

No basta con reconocer la teoría y aplicarla, hay que encadenar sueños y compromisos morales, con resultados.

En Holguín existen diversos ejemplos de la importancia de esta concepción. Las producciones que realiza el combinado lácteo del territorio permitió, a partir de las demandas de quesos y productos lácteos de las diversas cadenas hoteleras del territorio y un poco más allá, establecer los convenios con los productores para obtener los diversos tipos de leche con sus parámetros técnicos necesarios para elaborar lo demandado por el sector turístico.

Reconocer solo el papel de esta estrategia en la producción realizada, es limitar su alcance, pues para obtenerla se demandan equipamiento y modernización de su base tecnológica, dirección en la que intervienen otras industrias del territorio.

Hacia lo interno de la empresa de productos lácteos, se aprecian los resultados del encadenamiento productivo. En primer lugar, un pensamiento innovador de su equipo de dirección, es decir, buscar soluciones donde otros ven problemas y oportunidades donde otros ven obstáculos, proponerse metas retadoras y alcanzables, como el de convertirse en referencia de la industria quesera nacional.

Convertir en realidad estos sueños, demanda del equipo de dirección un alto poder de convocatoria, apoyada en las organizaciones políticas y de masas del centro. Eso significa compromiso individual, orgullo de trabajar en la industria y elevada exigencia por el respeto al fruto del trabajo colectivo, el rechazo a las actitudes que laceran el prestigio del centro y por supuesto, una compensación económica por los resultados productivos.

Con estos resultados, iniciales aun, pensamos como país, no hacemos una consigna de esta demanda, reiterada por el presidente cubano Miquel Díaz-Canel Bermúdez, demostramos además que existen posibilidades reales para desarrollarnos y avanzar a pesar de las pretensiones imperiales de impedirlo.

Las ideas anteriores las expresaron Migdalia Moreno Gómez, directora de la industria y el director técnico productivo, Roger Ricardo Ochoa, dos entusiastas dirigentes, a los que sus trabajadores respetan y apoyan, convencidos que solo el colectivo puede resolver los retos de hoy y convertirse en la industria de referencia que sueñan.

 

Artículos relacionados (por etiqueta)