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Melba, revolucionaria de firmeza

29 Julio 2019
Autor  Isabel Ríos Rodríguez
Foto: Tomada de Cubadebate

Melba Hernández Rodríguez del Rey nació el 28 de julio de 1921 en Cruces, poblado de la antigua provincia de Las Villas (actual Cienfuegos). Tuvo una infancia con necesidades económicas, pero no le faltó nunca la ternura familiar ni las enseñanzas patrióticas, ni la guía paterna y materna de Manuel y Elena.

La casa de esta luchadora de la clandestinidad se convirtió en cuartel general para los preparativos de una acción militar secreta que se estaba organizando: el asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo. Allí se reunía la dirección del Movimiento y se entrevistaban a compañeros de las provincias occidentales; también se confeccionaron planos, se recopilaron y engrasaron armas y se crearon condiciones para las prácticas de tiro con la tropa.

Qué coraje el de Melba y Haydeé Santamaría, ambas marcharon a Santiago de Cuba en la madrugada del 24 de julio de 1953. Fueron ellas las únicas mujeres que estuvieron en la Granjita Siboney, en las afueras de la ciudad, donde se reunieron los asaltantes en la víspera del ataque al cuartel Moncada.

Participó como enfermera, junto a Haydeé y con el Doctor Mario Muñoz Monroy, en las acciones del 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba. Tras el fracaso de la operación, y al ser denunciada su presencia en el Hospital Militar Saturnino Lora, fue apresada y conducida al cuartel Moncada.

La acción del Moncada, el 26 de julio de 1953, le permitió forjarse como heroína de la lucha del pueblo cubano contra la dictadura imperante en el país.

Bien lo sabía Melba que la entrada en el grupo de jóvenes rebeldes, dispuestos a morir por la libertad del país, no sería nada fácil, allí vivió las más atroces vejaciones psicológicas y fue testigo de las torturas a sus compañeros, entre ellos al hermano y al novio de Haydée, por parte de los verdugos en esos días inmediatos al fallido asalto al Moncada, y tal cosa la denunciaron ante el tribunal que juzgó a los combatientes moncadistas.

Tan pronto fueron liberadas de la prisión, al cumplirse su sanción, Melba y Haydée se entregaron a la memorable tarea de imprimir y distribuir por la Isla, el folleto con el manifiesto-programa del Moncada, planteado por Fidel ante sus jueces, y conocido como La Historia me Absolverá.

Melba fue exiliada en México, hasta los primeros meses de 1957, fecha en la que regresa a la Isla, con el encargo de preparar los detalles de la expedición del yate Granma, en el que no faltó el asedio constante de los enemigos. Posteriormente y para preservar su valiosa vida, Fidel le encomendó que permaneciera en la Sierra Maestra, en la columna de Almeida, en el Tercer Frente Oriental, y allí permaneció hasta que triunfo la Revolución en 1959.

Luego del triunfo el 1 de enero de 1959, comenzaba lo más difícil, cumplir el programa del Moncada y a ello dedicó Melba todas sus energías.

Fue Embajadora de Cuba en Vietnam y conoció personalmente a Ho Chi Minh. Fungió como secretaria de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), y Miembro del Presídium del Consejo Mundial de la Paz.

Fundadora del Partido Comunista de Cuba y Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, fue siempre modelo de sencillez y modestia. Ella es ejemplo de mujer altruista, revolucionaria y combatiente; seguidora de los ideales y doctrinas de José Martí.

Desde el 29 de julio de 2014, sus restos descansan en el cementerio Santa Ifigenia, en la provincia de Santiago de Cuba, porque ella lo quiso así, estar en el altar sagrado de la Patria, junto a los iniciadores de las gestas independentistas del pueblo cubano.

Melba Hernández se recuerda a los 98 años de su natalicio, como revolucionaria de firmeza, mujer que dejó su huella en la historia de Cuba.

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