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Los duendes ocurrentes de Holguín

24 Julio 2019
Autor  Ania María Mulet Fernández
Foto: Tomada de Internet

Un 23 de julio, pero de 2005, hace ya 14 años, nacería la tertulia más entusiasta de todas las que como resultado de la columna La tecla ocurrente, devenida La tecla del duende, del diario de la juventud cubana, Juventud Rebelde, fueron apareciendo de varias partes de esta Isla: la holguinera; nombrada, igual a las demás, de la misma manera que el espacio en tan reconocido rotativo nuestro.

Sus padres fundacionales fueron nada más y nada menos que Guillermo Cabrera Álvarez, El genio, como una vez lo calificara Fidel, creador de la columna y luego de la tertulia, nuestro Presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, por aquel entonces primer secretario del Partido en Holguín, siempre tan amante a la cultura, y el periodista Nicolás de la Peña.

La casa de la prensa holguinera acogió el feliz nacimiento, por eso hoy es todavía capital provincial de esta tecla oriental, como Guaracabuya lo es de todas las cubanas, allá en la bella Placetas, Villa Clara, donde se dice está el centro geográfico de la Mayor de las Antillas, por el 1ro de julio de 2007, día centro de ese año, y justamente a las doce y meridiano, haberlos recibido a todos tan bien.

Gran parte de sus miembros, que suman un aproximado de cien de todas las edades, razas, credos, nivel intelectual y cultural, e invitados, de la mano de la siempre pedagoga Caridad Martínez, en un encuentro matizado por buena vibra, sonrisas, abrazos, bailes, declamación de poesías, cantos y reconocimientos, recordaron sus actividades del año, entre las que se incluyeron, su vinculación al tópico de la lactancia materna, su participación en las celebraciones por los Días de la Cultura, la Prensa y el Estudiante, la Fiesta Ibero y la Feria del Libro, y su apoyo al proceso de referendo constitucional; y fundamentalmente sus expediciones por la rica historia de Cuba, rememorando entonces su estancia durante octubre de hondos aniversarios en La Demajagua, ese altar de cubanía.

Estos 14 años no aplatanan a los tecleros holguineros, por el contrario, ni tampoco sus normales impedimentos etarios o familiares; no se prohíben soñar, planificar nuevas aventuras, porque tienen un alma de duende ocurrente y llevan a Cuba en el corazón.

Ya confabulan entorno a sus 15 primaveras. Dicen que la fiesta será en grande...

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