¿Amar o destruir?
Existen personas que aman y crean, otras que destruyen. Las primeras prefieren disfrutar del sol en la mañana mientras se toman el primer sorbo de café sin importarle mucho más que el hecho de estar vivos al despertar y dan gracias por ello. Los segundos, aunque lo intenten, no consiguen ver más que las manchas en ese sol y el amargo del café.
Así sucede en todas las esferas de la vida. En la personal, a veces prefieren cargar sobre la espalda mil problemas, de esos que casi todos tenemos, pero no cargarlos con una sonrisa, sin afectar a nadie más, sino más bien como una muestra al mundo de que su existencia es puro milagro y que los golpes hicieron que perdiera la esperanza, aún y cuando dicen por ahí, que esta es la última que se pierde.
En lo profesional por mucho talento que tengan pocas veces rebasan la memoria colectiva pues de nada les sirve ser lumbrera cuando su luz permanece apagada, sin posibilidad de brindar un poco de brillo a quienes lo rodean.
Yo prefiero a los que aman, a esos que sin un peso en el bolsillo o con el estómago casi vacío no dudan en compartir sonrisas, en regalar instantes irrepetibles, en crear en una jornada llena de nubes grises un hermoso arcoiris.
Es cierto que estas personas son las más difíciles de encontrar, pero una vez a nuestro lado, vale la pena no perderlos.
Una de cal y otra de arena, necesariamente convivimos con ambas clases de personas. No obstante lo más importante no es apartar, es sumar voluntades para cambiar un mundo difícil, con muchos obstáculos pero también bello, un mundo que sin dudas puede ser mejor.
Existen personas que aman y crean, otras que destruyen. ¿Cuál de las dos decides ser?