Imprimir esta página

Vilma, guía y alma de la mujer cubana

18 Junio 2019
Autor  Isabel Ríos Rodríguez
Foto: Tomada de Internet

Hace doce años falleció Vilma Espín, heroína de la clandestinidad, combatiente del Ejército Rebelde e incansable luchadora por la emancipación de la mujer y la defensa de los derechos de la niñez. Como Mariela, pasó a ser la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País, que al triunfo de 1959 nuestro pueblo conoció por su verdadero nombre: Vilma.

 

Desde el 18 de junio de 2007, Vilma Espín Guillois, ya no nos acompaña físicamente, pero sus recuerdos y misiones a favor de los derechos de la mujer están más presentes que nunca en la Cuba de hoy; porque supo guiar a las féminas con firmeza y modestia en cada tarea encomendada por la máxima dirección del país.

La Alicia, Mónica, Déborah, Mariela, estuvieron entre los seudónimos clandestinos de la combatiente, que demostró que no había labor, por difícil que fuera, que las mujeres no fueran capaces de realizar.

Su ejemplo perdura como heredera de la estirpe de Mariana Grajales y Ana Betancourt en la defensa de la Revolución, en la que se encargó de levantar las banderas que claman por los derechos de la mujer.

La valiente colaboradora en la clandestinidad, la amiga inquebrantable de Fidel, la compañera en la vida de Raúl, se entregó por completo a su trabajo; primero dentro de las filas del Movimiento 26 de Julio, luego como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas y, como fundadora del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Vilma fue la heroína que amó todo lo que hizo, que le cambió la vida a un sinfín de personas en Cuba, y que demostró que detrás de una delicada mujer puede hallarse la más fuerte de las columnas.

La Heroína de la República de Cuba, siempre tuvo una sonrisa para transmitir seguridad y ecuanimidad ante los retos más grandes. Siempre con su voz delicada y firme para reclamar un papel activo e igualitario de la mujer dentro de la sociedad.

Su proeza rebasó, más que aspiraciones, logros alcanzados por las féminas de nuestro país, en el cual dignifican el papel como entes activas de la sociedad.

Vilma dejó un camino lleno de esperanza, el cual debe seguirse como catalejo para que su legado progrese en la vocación humanista de una Patria que abre causes infinitos al desarrollo de la mujer.

Artículos relacionados (por etiqueta)