José Martí, el apóstol de la independencia
José Martí Pérez, guía y apóstol de nuestra guerra de independencia contra España, nos enseñó ese espíritu internacionalista que Marx, Engels y Lenin confirmaron en la conciencia de nuestro pueblo.
Él como nadie conoció desde muy dentro el norte brutal y revuelto, porque allí permaneció por algunos años, tiempo que le permitió adquirir ese patriotismo ardiente, el amor apasionado a la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio al despotismo y su fe ilimitada en el pueblo.
Martí con su pensamiento emancipador fue creador de una corriente ideológica y generador de una línea de pensamiento capaz de aglutinar, de estremecer, de movilizar, cuyo estudio se universaliza cada vez más.
Fue amante fervoroso de la paz, la unión y armonía entre los hombres, organizador e iniciador de la guerra justa y necesaria contra el coloniaje, la esclavitud y la injusticia.
El pensamiento emancipador de Martí hoy está más presente que nunca, ante las terribles circunstancias que vive el mundo, de guerras comerciales, pretensiones hegemónicas de Estados Unidos, el incremento de la carrera armamentista, el intervencionismo y la violación constante al derecho de autodeterminación e independencia.
La caída en Combate de José Martí, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, municipio de Jaguaní, provincia Granma, zona suroriental de Cuba hace 124 años, sorprendió a todos, su sangre fue la primera en derramarse y su vida la primera en ofrendarse como símbolo de altruismo y desprendimiento personal.
A más de un siglo de su muerte sus ideales permanecerán vivos, llameantes, porque él pertenece a la familia de los fundadores de grandes creencias universales.