Hoy me lavé la cara, me pinté los labios, me puse bonita y todo fue por mí. Hoy y no por ser mi día me quise un poco más… Porque ser mujer no es aparentarlo, no es lucir para otros, no es amar para otros, primero debes amarte a tí misma.
Puedes tener las manos endurecidas por el trabajo o tal vez, bien arregladas y por dentro un alma acorazada por los golpes de la vida y aun así sigues dándole el pecho al día a día, y aun así te sobrepones al dolor y aun así, tropiezas, te caes, te levantas con la rodilla ensangrentada, te limpias, elevas la mirada y comienzas a andar. Eso es ser mujer.
No se trata de aparentar delicadezas, que no hay nada que no propongamos y que no podamos hacer. No se trata de ponernos antifaces y el traje de heroínas porque sin él hacemos mucho más que en las páginas de comics. Hay mujeres altas, bajitas, delgadas, gorditas, blancas, negras, que hablan alto, que pelean, que no dicen, que sienten y no lloran, pero todas son mujeres.
Con el paño de la cocina en la mano, con el azadón afincado en el suelo, con el vientre cargado de hijos prestados en una escuela, con los tacones haciéndoles heridas, con la voz firme que dirige batallones, con las melodías de ruiseñor en la garganta, con la pañoleta tapándoles las canas…pero todas son mujeres.
Hoy me lavé la cara, me pinté los labios, me puse bonita y todo fue por mí. Hoy, y no por ser mi día me quise un poco más… por eso cada vez que me felicitan me alegro, agradezco y anhelo que tanto los hombres como nosotras mismas cambiemos conceptos porque más allá de flores indefensas, somos luz que ilumina, viento que arrasa, el calor que te despoja de tus ropas, la arena que perdura a contratiempo.. No quiero que me acusen por locuras, soy simplemente mujer.