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Nuestros rasgos de cubanía

19 Octubre 2018
Autor  Grethell Cuenca Durán
Foto: cmkxradiobayamo.wordpress.com

Para contar esta experiencia, probé un día a dejar de ser cubana, intenté hacerme la extranjera y no pude engañar a nadie. Usted no me ha visto pero le puedo enumerar varias razones: mi color, una mezcla de criollo con indio. Mi pelo oscuro, lacio y largo, sobrepaso las libras permisibles del modelo de belleza europeo, y todo eso, a simple vista, sin hablar siquiera… me delataba.

A ello, le sumé con bastante trabajo una pose erguida, medio elegante, un andar despacio, con zancadas cortas y mis mejores letras - ¿could you help me please?- Nadie se lo creyó, porque eso de ser cubano no es algo de lo que uno pueda desprenderse fácilmente.

Lo digo yo, pero lo veo a cada paso que doy por mi bella ciudad de los parques. Al contemplar su sistema de plazas desde la Loma de la Cruz, trazadas a regla y cordel.

A la cubanidad yo la saboreo en cada congrí que hace mi madre, o cuando sus diez hermanos se reúnen en su cumpleaños haciendo historias alrededor del puerco asado en púa. Cuando en la mesa me ponen el vaso de leche tibia, la “colaíta” de café bien temprano en la mañana, al mismo tiempo que mis colegas de la radio reclaman el suyo.

Cuando veo a mi vecina más longeva sentarse a esperar el panadero o recoger flores para obsequiarlas a todo el que parte a esa hora. Y cuando salgo a la calle a hacer la seña correcta para la “botella”, y veo en la esquina el zapatero del saludo cotidiano: ¡Periodista! vaya bien - me dice siempre-, hasta el saludo se siente calurosamente cubano.

Y luego el chofer que no sabe de qué manera pitarle a la muchacha, la que vocea -¡vecina tienes un poquito de azúcar que me prestes!-, el potaje que comienza a oler cerca del mediodía y el fufú de plátano con mantequita de puerco.

 A la cubanidad la abrazo en las Romerías de Mayo, en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, en el Festival Internacional de Cine de Gibara, en el holguinero que dice hablar mejor que nadie el idioma, en el piropo ingenioso, divertido, en cada frase con doble sentido.

¿Quién me va a culpar si escucho que somos de las mujeres más lindas? Y eso, sin importar patrones, es cubanidad. Pero no es suficiente para el manisero que viste hawaiano y me mira todos los días con recelo al decirme: ¡las mujeres bonitas no pagan, pero tampoco comen!

Pruebe un día dejar de ser cubano y dígame si puede desprenderse del sabor, la espontaneidad, la expresividad, y el atrevimiento y ese estado natural de locura del que goza esta especie. Dígale al anciano que no espere la fórmula radial que es su mejor medicina, o dígale al padre que no atraviese media ciudad para dejar a su niño en la escuela cada día.

Dígale al caminante que no ría cuando vea a María la loca bailar sin música en la esquina del parque Calixto García, o al manisero vender su producto en cinco idiomas.

No pida imposibles, la cubanidad, como ya le dije, no es algo de lo que uno pueda desprenderse fácilmente.

 

 

 

 

Radio Holguín

Radio Holguín, emisora que transmite en los 96.1 de la FM, desde el Parque Calixto García, en el corazón de la ciudad cubana de los parques.

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