Por voluntad propia
Responde a la primera pregunta con total desenfado: “llegué al magisterio de la nada, quiero decir, sin una preparación o curso previo, entonces tenía 17 años, y vivía en una pequeña comunidad llamada Loma Blanca, cerca de la ciudad de San Germán, después renombrada Urbano Noris.”
“Mi familia era de escasos recursos económicos, con mucho esfuerzo, había cursado la enseñanza secundaria, conocí entonces de una convocatoria que realizaba el gobierno revolucionario para ocupar plazas de maestros. No lo dudé, yo sentía vocación por la profesión, y fui a las oficinas del Ministerio de Educación en el territorio.”
“Entré como una joven motivada y salí como maestra de la escuela de mi barrio, que construimos con el apoyo de las familias, no olvido a mis primeros dieciocho alumnos, ni el nombre de esa escuela, “Camilo Cienfuegos”, todo un símbolo del poder de la Revolución.”
“Fueron años muy duros, pero decisivos en mi formación, casi autodidacta inicialmente, y poco después mediante cursos de superación alcancé el título de maestra y no paré hasta obtener mi título universitario de Licenciada en Educación Primaria. Enfrentar el reto de ser maestra, estudiar, trabajar, lejos de convertirse una limitación, reconozco años después, que fue la escuela decisiva para formar las cualidades que exige esta profesión: sacrificio, entrega sin límites, superación constante, y ante todo la voluntad de superar las dificultades para alcanzar los objetivos profesionales y personales.”
“He trabajado toda la enseñanza primaria, me apasiona el primer ciclo, en especial enseñar en el primer grado, pues es la base de todo lo que sucederá después, los niños llegan como libros abiertos con sus páginas en blanco, poco a poco las vamos llenando de conocimientos, valores morales, mientras los pequeños se van convirtiendo en mejores personas, en hombres y mujeres de bien; un día cualquiera te sorprenden en la calle, colman de besos, abrazos, corren tus lágrimas, mientras ellos disfrutan agradecidos tus desvelos.”
“A partir de mi experiencia y los resultados de alcanzados, me desempeñé durante varios años como jefa de ciclo, ahora era maestra de maestros, una alta responsabilidad, ayudar a formar a los jóvenes profesionales, que egresan con amplios conocimientos académicos, más capacitados para descubrir el fascinante mundo de un aula. Después de varios años en esta responsabilidad decidí retornar al aula, pues quiero terminar mis años de labor frente a los alumnos, aunque aclaro, solo abandonaré el aula cuando mis fuerzas físicas e intelectuales me lo impidan.
Así nos habló, con tanta pasión, Miriam Torres Carballosa, maestra de primer grado en la escuela primaria Raúl Cepero Bonilla de la ciudad de Holguín. Cuarenta y cinco años después de convertirse por voluntad propia en maestra.