Soy feliz, soy maestra
“Soy maestra de preescolar, quizás el grado más difícil de todas las enseñanzas, y lo afirmo tras 29 años de experiencia como educadora, profesión a la que llegué, como muchos jóvenes de mi época, al terminar el noveno grado e iniciar los estudios en la escuela de educadoras de círculos infantiles “Lucia Iñiguez”.”Así declara Flor María Zamora Zayas, que actualmente trabaja en la escuela primaria Rubén Bravo de la ciudad de Holguín.
“Reafirmo lo dicho anteriormente, el maestro de preescolar recibe a los niños que llegan por primera vez a la escuela, se separan de la familia, y esa puede ser una experiencia traumática para algunos. Entonces, se presenta la maestra y asume el papel de la familia, y ante todo la educadora que le va a permitir al niño descubrir un nuevo y fascinante mundo que espera por él."
“Al terminar el curso la familia confiesa que el niño se ha transformado, es más independiente, responsable, aplicado, muchos dicen: sin usted esto no podría ser realidad."
“En estos años de ejercicio profesional he tenido que enfrentar muchos retos, pero ninguno como el de un niño que llegó a mi aula proveniente de un hogar disfuncional. A pesar de su corta edad mostraba una actitud agresiva, con serios problemas de disciplina, razón que motivó su traslado a la escuela de conducta."
“Cuando tenía que salir del aula por alguna razón o realizábamos actividades en otros lugares, yo le decía al niño que me tenía que acompañar o estar a mi lado para que me cuidara, pues era el más fuerte del aula. Años después y reinsertado en la enseñanza secundaria, lo encuentro y me dijo: “maestra ¿te acuerdas cuando yo era el más fuerte y te cuidaba?”, le respondí afirmativamente, lo felicité y sentí un gran placer, pues nunca supo que me acompañaba por sus problemas de conducta, así puse mi granito de arena en hacer de aquel niño un joven mejor."
“Tengo dos hijos, el varón es económico y trabaja en el Banco de Crédito y Comercio, la hembra estudia en Guantánamo, la especialidad de bailarina. La vida me ha reservado una gran sorpresa, pues resulta que el plan de estudio de la especialidad de danza incluye ahora la preparación como docentes de la especialidad, y mi niña ha solicitado realizar sus prácticas laborales no como bailarina, sino como docente en la Escuela Vocacional de Arte “Raúl Gómez García” de la provincia. A lo mejor la profesión se mantiene en la familia, esa sería una gran alegría, además de bailarina educadora."
“Quiero destacar el trabajo de la Asociación de Pedagogos en Holguín, por estimular la autopreparación y el amor hacia la profesión, siempre seré educadora."
“Me siento muy feliz, soy maestra, mujer, madre realizada personal y profesionalmente, y exhorto a los jóvenes de hoy con vocación pedagógica a estudiar esta carrera, que exige muchos sacrificios y aporta como ninguna otra la recompensa más difícil de lograr : el agradecimiento de las personas."