Circulo de Interés de biotecnología potencia estos conocimientos en estudiantes.Foto: Heidi Calderón Sánchez
La marcha de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos encaminadas a restablecer y normalizar las relaciones entre ambos países, han motivado el interés de potenciales inversionistas en el destino Cuba.
En el orden interno la nueva ley de inversión extranjera y la construcción de la zona especial de desarrollo del Mariel, junto a otras iniciativas, entre ellas, la carpeta de negocios del país, proporcionan un entorno favorable para acoger la inversión extranjera directa como fuente de financiamiento para el desarrollo del país. Es conocido y argumentado por los teóricos de la economía que existen determinados condiciones o factores que actúan como palancas de apoyo para el desarrollo de la nación o región conociendo además que estas “palancas” tienen mayor o menor peso de acuerdo a cada caso concreto, por ejemplo, la demanda interna es muy importante en países como China, India, Brasil, en tanto la existencia de recursos naturales influyen de manera particular en economías como Venezuela, Bolivia o Rusia. En el caso particular cubano, ni la demanda interna, ni la abundancia de recursos naturales juegan el papel de palancas del desarrollo ¿entonces qué sectores o fortalezas puede jugar esta función en nuestra economía? La respuesta es positiva y para- dójicamente más cercana al llamado primer mundo, me refiero al sector de la ciencia y la tecnología. Es obvio entonces, que en la carpeta de negocios del país, las llamadas industrias de alta tecnología, tengan la función de locomotoras de la inversión extranjera directa, derivada de su capacidad para generar productos de alta demanda y alta facturación en el mercado mundial. En estas empresas, el conocimiento es el componente más importante del costo y el precio de cada producto y su capacidad competitiva en el mercado está definida por la innovación y la diferenciación de productos creados a partir de una incesante investigación generadora de nuevos productos y mercados, teniendo como limite de sus producciones no el insumo material sino el conocimiento. Dentro de las industrias de alta tecnología se ubican la producción de software y hardware, equipamiento de computadoras, biotecnología, nanotecnología y la energía renovable. En Cuba estas industrias están presentes y convierten el capital humano y los desarrollos sociales fundados por la Revolución en el motor de su propio desarrollo.