Entre los temas que acaparan la atención popular por estos días de inicio de año se encuentran las palabras del General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz en las conclusiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular del pasado mes de diciembre.
Muchos se comenta, sobre todo, las problemáticas señaladas por Raúl, en el aspecto económico que están limitando el ritmo y la velocidad de los cambios exigidos en la actualización del modelo socio económico de desarrollo, en especial lo concerniente a la doble moneda, la diversidad de tasas de cambio, el tema de los precios, el poder de compra del peso cubano, la fluctuación de la fuerza laboral, los bajos salarios, las regulaciones del trabajo por cuenta propia, el perfeccionamiento del sistema empresarial y la eficiencia en el sector presupuestario.
Los comentarios y las expectativas derivadas de los mismos son comprensibles, pues inciden directamente en la población y en la percepción del nivel y calidad de vida de los ciudadanos, interesados no solo en la identificación de los problemas sino en las soluciones. En esta aspiración, justa y necesaria no debe perderse de vista que las soluciones no vendrán solas, hay que hacerlas entre todos, a partir de los programas o estrategias diseñados por el propio modelo para dar respuesta loable a los problemas acumulados.
Es importante conocer las direcciones, por decirlo de alguna manera, que la propia Asamblea definió como prioridades a corto, mediano y largo plazo. Y al fijar estos rangos de tiempo me refiero a sus resultados, y no al inicio de los mismos, pues muchos de ellos, demandan de años de labor para que sus resultados alcancen toda su plenitud.
Se definió como una máxima prioridad la recuperación de las viviendas afectadas por los huracanes, sin limitarlo a uno u otro de los tantos que nos han provocado tantos daños, sino a la solución definitiva de la problemática, pues temporada tras temporada se suman miles de nuevos casos a los ya pendientes. Para enfrentar este problema se concibió un programa de producción de materiales de la construcción en todos los consejos populares donde existan las condiciones, mientras que en algunas provincias, Holguín entre ellas, se instalarán modernas fábricas de las conocidas petrocasas, que han demostrado su eficacia y resistencia frente a los huracanes. El propósito es que cada una de estas fábricas produzca diariamente el módulo de una vivienda. Este programa en mi opinión deberá completarse con un estudio a mediano plazo de las viviendas con mayor vulnerabilidad, para repararlas y evitar su destrucción.
Otro programa estratégico es la necesaria inversión en infraestructura, imprescindibles para la captación de nuevas inversiones o para facilitar el desarrollo de otras en marcha. En Holguín, por solo citar un ejemplo se trabaja en el desarrollo turístico de la península del Ramón de Antilla, que debe aportar varios miles de habitaciones. El aumento de los turistas que nos visitan y la recuperación de la actividad industrial demanda nuevas carreteras, autopistas y la reanimación del ferrocarril a lo largo del país. En nuestro entorno, la conversión de la estrecha carretera central que atraviesa parte de la ciudad, en una amplia avenida, junto a otras obras viales nos permitirá disponer de una red más moderna y una ciudad más atractiva.
Otros programas de gran impacto serán el desarrollo de fuentes renovables de energía, como la eólica, la hidráulica y la fotovoltaica, que junto a las ya existentes, convierten a Holguín, en la única provincia que genera electricidad con todas las tecnologías existentes
en el país.
Por supuesto que la producción de alimentos continúa siendo prioridad, no solo para la economía interna, sino para dar respuesta al incremento de la demanda de la industria turística. Vinculado a lo anterior se desarrolla el programa hidráulico del país, en especial el trasvase este-oeste que permitirá llevar agua desde zonas intrincadas de la geografía del oriente del país, hasta el centro, donde existen buenas tierras con déficit del preciado líquido.
La atención a la zafra azucarera y la producción de sus derivados, continuará siendo una fuente generadora de divisa y mercados a la nación. De manera particular el Estado prestará especial atención a los programas básicos de servicios a la población, en particular la producción y venta de medicamentos, sensiblemente afectados durante los últimos meses.
En fin, muchos son los comentarios, infinitas las expectativas, junto a ellas las vías de solución, y mayor aun el trabajo que debe realizarse, en todos los sectores, para que el objetivo de construir una nación libre, independiente, soberana y próspera sea percibido por los cubanos como algo real y alcanzable y no un propósito a largo plazo.