Arraigada a sus tradiciones campesinas Yeneley Peña Almaguer, es una de las tantas mujeres que adornan nuestros campos. Esta joven de 38 años pequeña de estatura y grande de espíritu, se dedica a la producción animal con la cría de conejos.
Necesitamos cambiar, no hay dudas al respecto, pero qué cambiar y cómo hacerlo, con qué ritmo y en qué dirección, qué debe hacerse en cada lugar, son algunas de las interrogantes que ocupan una buena parte del tiempo de ejecutivos empresariales, dirigentes políticos y estatales, analistas de temas económicos y sociales, periodistas, catedráticos, y población en general.
Soy un convencido de la importancia que tiene amar todo lo que se hace desde el desinterés o lo que es lo mismo sin esperar algo a cambio como suprema motivación, argumentación que deviene portada de esta suerte de crónica en la que la mezcla temática justifica su existencia.
Con seis décadas de vida y un manantial de aciertos y desaciertos que baña la existencia, desborde el cauce de los vaticinios, nace esta suerte de crónica en la que comparto secretos apuntalados por la experiencia.
En numerosas ocasiones he escuchado “no me gustan los homenajes porque tienen sabor a epitafio”, criterio que respeto, aunque no comparto por lo absoluto en su esencia afirmativa, si tenemos en cuenta que el mismo casi siempre se entrega tras una vida llena de logros en el bregar diario.
El tiempo es un tema de recurrencia filosófica, la forma más socorrida y cotidiana de medir nuestros actos y el empuje básico de muchas decisiones, cuando un año comienza se vuelve oportuno pasar balance y trazar metas, el mes de enero marca casi siempre el momento en que proyectamos nuestros sueños.