Una vez más el propósito era clasificar para el certamen de primera división mas la realidad indica otro año de espera porque las Panteras holguineras no pudieron alcanzar uno de los dos boletos concedidos en el torneo de ascenso efectuado en la central provincia de Sancti Spíritus, privilegio reservado para los locales y Artemisa.
Triunfo sobre Pinar del Río 1 – 0 y empate con Artemisa sin goles presagiaban un final feliz para los dirigidos por Wilfredo Bicet pero no consiguieron finiquitar el desempeño y con tres descalabros en línea se desvanecieron las posibilidades de avanzar.
La derrota 1 – 2 frente a Matanzas fue un mal augurio, acentuado por el tropiezo ante los espirituanos 0 – 2 y reafirmado por el 1 – 2 ante Mayabeque, única sonrisa de los del occidente cubano en la liza.
Los nororientales otra vez evidenciaron sequía goleadora y marcaron apenas tres goles en cinco partidos, dos a la cuenta de Ernesto Hernández y uno al expediente de Renay Malblanche.
Hoy, la situación del más universal de los deportes en el oriente norte cubano es preocupante, porque se trata de un territorio capaz de conquistar una corona pero en horas bajas en cuanto a desempeños en los últimos años.
Urge volver a concentrar a aquellos jugadores, jóvenes la inmensa mayoría, cuya disposición de ayudar a su territorio esté por encima de todo, sea compromiso a cumplir, en aras de abandonar los puestos de descenso.
Para la venidera fase hicieron el grado los elencos de Santi Spíritus y Artemisa, mientras otro histórico Pínar del Río, quedó en el camino.