En la vida sin buscar protagonismo muchas son las posibilidades de avanzar hacia la consolidación de resultados positivos en lo personal y en lo profesional, siempre que las metas o aspiraciones sean respaldadas por la objetividad.
El deporte es sin dudas una de las opciones que proporciona bienestar espiritual por las muchas oportunidades que brinda tanto al alto rendimiento como a la masividad, siempre a favor de elevar la calidad de vida.
Imposible obviar rol educativo de la Educación física asignatura que desde edades tempranas contribuye a la formación integral de las personas, además, favorece la salud. En la masividad es trascendente la práctica del deporte y la actividad física, de manera sistemática no solo por lo que aporta al alto rendimiento sino porque deviene magnífica opción recreativa.
Las diferentes manifestaciones de la cultura física tienen su valía en barrios y consejos populares, realidad que se hace evidente en la atención a los círculos de abuelos, alas personas obesas, diabéticas, hipertensas, así como en la organización de grupos de gimnasia musical aerobia.
La Escuela Integral Deportiva Escolar (Eide) "Pedro Díaz Cuello" de Holguín, es otro vivo ejemplo de cómo a través del alto rendimiento puede llegar láser campeón nacional, centroamericano, panamericano, mundial y olímpico. He aquí otro modelo de trascendencia tras largo pero fecundo camino.
Asegurar que el deporte propicia satisfacciones es como afirmar que el fruto mayor de su práctica genera perdurabilidad de lo alcanzado tras convertirse en glorias deportivas de una localidad, municipio, provincia o país, de ahí la importancia que tiene dentro de la sociedad su práctica.
Es cierto que en la música, la danza, el teatro, la fotografía cuando el talento genera obras perdurables trasciende en el tiempo, lo mismo sucede con el deporte y otras esferas de la vida.