Trascendencia de la superación deportiva
La aspiración constante de lograr la excelencia en todo lo que hacemos impone retos que debemos enfrentar con elevado nivel de preparación, sin olvidar la consagración al trabajo como premisa fundamental.
Sin embargo, no siempre la superación sistemática tiene el respaldo que merece y en ocasiones es subestimada a partir de argumentos tales como “con la experiencia que tengo me basta”, o “poseo un título universitario o un grado científico que no necesita de superación.”
El tema provoca al análisis porque la trascendencia de la superación hay que verla en la calidad de lo que hacemos, en el respeto a destinatario del producto terminado y lo más importante, la posibilidad de multiplicar los conocimientos para el crecimiento integral del entorno.
En el deporte hay muchos ejemplos de la prioridad que tiene el tema y uno de ellos es apreciable en el municipio Holguín vinculado al movimiento de los corresponsales deportivos voluntarios, razón por la cual en estos momentos ocupa un lugar de vanguardia en el ámbito provincial.
Para el venidero mes de octubre han concebido en la ciudad cubana de los parques otro curso de técnicas periodísticas y comunicación social, oportunidad que en esta ocasión está abierta a demarcaciones cercanas previa coordinación con los organizadores.
La realidad de la capital provincial ha encontrado situación favorable en otros municipios como Báguanos, de acuerdo a los informes que llegan a la dirección provincial, no obstante, lo esencial es hacerlos sistemáticamente, de acuerdo a las posibilidades existentes.
Un aspecto de indiscutible importancia es la selección de los participantes, porque se pierde el tiempo si hacemos una convocatoria maratónica en la que aptitud, interés y disciplina están divorciados, es evidente que el tiempo empleado si esto sucede puede ser vano.
Hemos centrado el tema de superación como estímulo a la calidad en los corresponsales voluntarios, claro, es aplicable a todas las esferas de la vida, de ahí la importancia de verlo más allá de un discurso motivador o de palabras que incentiven la polémica, por eso siempre habrá razones para la recurrencia.