En los diferentes torneos de ajedrez que se efectúan en el archipiélago cubano el protagonismo indiscutible lo lleva el desempeño de los jugadores, aspecto que trasciende épocas por el valor que encierra el intenso dirimir en la búsqueda del triunfo entre otros elementos motivacionales.
Sin embargo, aunque muchas veces constituyen el brazo derecho de la prensa especializada acreditada o no, el exigente trabajo de los árbitros del ajedrez en no pocas ocasiones solo se hace sentir en el crédito a la colaboración o asesoría brindada al periodista o aficionado.
Cuba a logrado un sólido prestigio internacional en el tema de marras, realidad apreciable en os diferentes torneos internacionales del juego ciencia que año tras año organiza en La Habana y otras provincias ente las que podemos mencionar a Villa Clara, Ciego de Ávila, Matanzas, Santiago de Cuba y otras.
Holguín es un territorio con un sólido trabajo de los árbitros en este deporte, labor liderada por el ingeniero Alfredo Ochoa, arbitro nacional con basta experiencia en certámenes provinciales y a nivel de país, afirmación avalada por el reconocimiento que sistemáticamente recibe de ajedrecistas y dirigentes.
Si acudimos a los guarismos la provincia cuanta con 16 árbitros provinciales, más del 50 % de ellos preparados para
alcanzar la categoría superior en Cuba además, cuatro árbitros nacionales de ellos tres activos en competencias
provinciales y nacionales que se efectúan en esta región.
Otra fortaleza es la sistemática superación garantía de a acentuada profesionalidad tangible tanto en un torneo masivo de base como en la final provincial, primera categoría, por solo mencionar este ejemplo entre los muchos que se podrían poner.
En el ámbito provincial el liderazgo lo tiene la ciudad cubana de los parques aunque la comisión provincial ha definido una estrategia para propiciar una significativa cantidad de árbitros bien preparados en todos los municipios holguineros.
Holguín es una de las provincias cubanas consideradas potencias del ajedrez en el sector varonil, no es descabellado asegurar que con poco ruido y mucho amor en todo lo que se hace el arbitraje merecerá igual calificativo en pocos años porque la potencialidad existe y es priorizada.