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Impronta de un museo deportivo

09 Junio 2017
Autor  José Antonio Chapman Pérez
Estadio de béisbol Mayor General Calixto García Iñiguez, en Holguín, lugar donde se encuentra el Museo del deporte holguinero.

El trascendente valor de los museos a favor del rescate y vigencia de la memoria de un territorio o de todo el país tiene la fuerza del acercamiento al ayer fecundo con una mirada abierta al conocimiento de todos los teimpos y para todos los tiempos.


En Holguín estas instituciones responden a las más exigentes expectativas de lugareños y visitantes a partir del valioso respaldo de los especialistas, siempre prestos a informar en una suerte de clase magistral de historia con la creatividad en el hacer como premisa.
Un ejemplo de lo señalado se aprecia en el primer Museo Provincial del deporte en Cuba, inaugurado el 10 de febrero de 1979, en la Ciudad cubana de los Parques, entidad que atesora la historia del deporte holguinero durante más de seis décadas.
Esta institución, dirigida por la entusiasta Sara Zulema Muguercia, tiene en el colectivo a mujeres profesionales con elevado sentido de pertenencia y demostrada consagración a una labor hermosa con profundo valor educativo, patriótico.
¿Otras fortalezas del Museo del deporte holguinero? La amplia presencia de los triunfos más relevantes de los deportistas locales, el fecundo vínculo con la comunidad, el invaluable encuentro con la historia respaldado por sus protagonistas y la celebración de disímiles actividades a favor de la educación en valores.
Ubicado en un acogedor espacio dentro del Estadio Calixto García, tiene un diseño arquitectónico bien concebido, razón por la que cautiva a lo que se le puede añadir la impecable higiene y el preciosismo de sus trabajadoras en todo lo que hacen para brindar un servicio cercano a la excelencia.
¿Necesidades? El incremento de los préstamos y las donaciones de los atletas, acción indispensable para fortalecer integralmente la cantidad y diversidad de las piezas museables, aspecto fundamental para el continuo contacto con los hacedores de la memoria deportiva local.
Todo lo señalado es ratificado por el posicionamiento que ha logrado el museo realidad apreciable en la cantidad de personas que repiten las visitas con el manifiesto propósito de ampliar la cultura deportiva esa que despierta admiración tras apacible presencia en las vitrinas de la sala expositora.
No hay que acudir a frases comunes o almibaradas para elogiar el encanto traducido en historia tangible, para echar luz informativa a través de este análisis sobre la impronta del Museo deportivo de marras, orgullo de los holguineros, elogiado por los visitantes porque vence con lozanía el inexorable paso del tiempo.

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