Los equipos de Holguín y Granma sostendrán un enfrentamiento decisivo en las aspiraciones de uno y otro elenco de clasificar a la postemporada de la cuarta serie nacional de béisbol, categoría sub 23, aunque no son los únicos con opciones de agenciarse el boleto restante en la zona oriental.
Con veinte victorias los holguineros se ubican a un juego de los granmenses, razón por la cual están obligados a obtener al menos tres éxitos para dejar sin posibilidades a sus rivales de ocasión, pero que no le garantiza el cupo ante Camagüey y Sancti Spíritus.
Sucede que los camagüeyanos, favoritos en su cotejo contra Las Tunas, pueden materializar una barrida que les permita arribar a veinticuatro sonrisas, válidas para hacer añicos el sueño clasificatorio de los nororientales.
Pero también los espirituanos tienen una última carta bajo la manga porque si logran propinarle ‘’pollona’’ a Ciego de Ávila accederían a veintitrés triunfos y si los agramontinos ceden en un choque ante los tuneros al aplicarse el desempate serían los del centro del país los beneficiados.
La única variante que viabiliza el avance de Holguín a los play off sin importar el desenlace de los demás conjuntos es el pase de escoba, aunque a decir verdad a estas alturas del torneo parece la menos lógica, sobretodo cuando el contrario también está involucrado en la pugna por el pasaporte semifinalista.
Confiamos en una labor meritoria del pitcheo nororiental en este compromiso ante los vecinos de Granma. Ha sido el arma principal del equipo holguinero, con los abridores Rubén Oris y José Antonio Sánchez así como el cerrador Yeison Calzadilla a la vanguardia.
Asimismo urge que el bateo con corredores en circulación funcione, como ocurrió en los dos choques finales del duelo ante Guantánamo, y que la defensa se comporte de manera acertada en franco apoyo a las labores monticulares.
Solo así estaremos en condiciones de superar a una selección que poco a poco ha escalado peldaños hasta convertirse en escolta del líder Santiago de Cuba, único seleccionado de los dos circuitos con presencia segura en la postemporada.
Existe igualmente mucho interés por los cupos a la semifinal entre los elencos de Villa Clara, Cienfuegos y Matanzas, los más estables del segmento occidental, donde se esperaba mayor rivalidad de Artemisa y La Habana, monarcas de las dos primeras ediciones, y de Pinar del Río.
Los naranjas de Ariel Pestano tienen ventaja de un juego sobre los sureños, rivales de turno en encontronazo de difícil pronóstico, y dos respecto a los yumurinos, quienes enfrentarán al inestable Mayabeque con la aspiración de concretar una barrida que certifique el pase a semifinales.
A falta de cuatro desafíos de la ronda preliminar aún no se conocen tres semifinalistas y ocho equipos todavía albergan esperanzas de clasificar, sinónimo de rivalidad y entrega en cada salida al terreno.
Por eso al margen de incongruencias técnico – tácticas vistas en el certamen y algunas desavenencias en el orden disciplinario hay que darle todo el apoyo a este evento que llegó para quedarse y por días cala entre los amantes de nuestro pasatiempo nacional.