Cultura
Hace unos días escuché, no recuerdo donde, una frase que por su importancia ha permanecido grabada en mi mente: Nuestros hijos no deben dormirse frente a un televisor sino con un libro.
El Noveno Festival de Teatro Joven ya es historia. Holguín se vistió de juventud para mostrar lo mejor del arte de las tablas en la Cuba actual. Ni la lluvia ni los avatares de la cotidianeidad impidieron que el público asistiera a las funciones.
La pareja número ocho de Bailando en Cuba, Jara y Osmani, ella de Santiago de Cuba y él de Holguín, resultarom triunfadores del programa televisivo que durante cada domingo logró generar polémica además de convocar a los seguidores de cada pareja.
Unos de los músicos más significativos en la historia de la música de nuestra Isla, sin duda, lo es el compositor Ignacio Piñeiro.
La infancia de Bonifacio Byrne se desarrolló en un ambiente matizado por el amor de sus padres y una relajada estancia en la propiedad familiar, apreciándose, tempranamente, la gran sensibilidad, despierta inteligencia y agudeza contemplativa del pequeño, sabiamente estimulado en el colegio El Porvenir por sus maestros.
No he tenido la fortuna de ser su amigo cercano, aunque como usted bien sabe me considero su devoto discípulo. Las dos veces que nos vimos, una en Buenos Aires, otra en Lima, nos saludamos con afecto y además he recibido otro par de veces sus saludos. Pero lo para mí más importante es haber leído casi toda su obra con deleite y pasión. Todavía enseño en mis clases de grado y posgrado sus novelas, por lo menos una por año –en 2016 retomé “Los cachorros”– y siempre sus lecciones sobre Flaubert y Arguedas.