Hacer reír no es tarea fácil, y tampoco lo es pararse en un tabloncillo frente a cientos de personas. Si a eso le sumamos la juventud, diríamos que el reto es inmenso.
Más o menos así le sucede a los chicos de 40 megas, vienen a Holguín desde Ciego de Ávila. Al Satiricón han llegado con una propuesta escrita por Iván Camejo. Al decir de Kique Quiñones, Director del Centro Promotor del Humor, los muchachos entendieron muy bien la idea del espectáculo Amores ridículos.
Sus trajes delataban que la historia era clásica y si alguien negaba en reírse, había entrado a la función equivocada. Las horas de ensayo fueron muchas por eso no se notó, si lo hubo, algún desliz. Las luces todas en función, las mesas y sillas también. Tres campanas, se apaga la luz y todo inicia. Aldrin Mirabal, Director de 40 megas, no pudo escapar a las preguntas.
¿Feliz con el Satiricón?
Este es el debut de nosotros aunque no somos profesionales. Presentamos una obra con un vuelo teatral muy exquisito, que cuenta la historia de tres personajes clásicos de la literatura universal creados por Shakespeare, es decir, Romeo, Hamlet y Otelo. El personaje negativo de la escena es Don Juan Tenorio, del Siglo de Oro español. Es un espectáculo que exige de una pericia bastante acertada porque se trata de un texto inteligente y muy bien pensado.
¿Cuál ha sido el principal reto?
Llevar el espectáculo de un humor un poco diferente a los cánones del humor que estamos acostumbrados a ver, pero atreviéndonos.
¿Qué expectativas tenías con el público analizando que el espectáculo era un tanto diferente al humor tradicional que mencionabas?
Nosotros sabemos que nos divertimos haciendo Amores ridículos, pero sientes el temor de enfrentarte a un público que viene con una jornada en la que hay muchas figuras importantes del humor cubano acá en Holguín y claro, teníamos temor. Siempre la primicia fue pasarla bien, divertirnos nosotros para divertir al público y nos sentimos cómodos. Estamos satisfechos con la presentación.
Para Holguín y su gente un mensaje
Me gusta mucho Holguín, nunca había venido. Me parece una ciudad muy bonita, muy interesante y que tienen un público muy culto en materia de humor. Ojalá y podamos regresar nuevamente al Satiricón.