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El guajiro de Manaca en Holguín

21 Febrero 2017
Autor  Antonio Jesús Matos

Los Carteles delataban su presencia en la Ciudad de los Parques y la voz se corría como en pueblos pequeños. Había una foto muy grande frente al Teatro Eddy Suñol, y sí, Antolín actuaría en el IV Festival de Humor para jóvenes Satiricón.


Ese día no se hablaba de otra cosa. Todos se alistaron y algunos no les quedó otra alternativa que estar de pie, porque no fueron pocos los holguineros que asistieron el teatro. Antolín entró y todos de pie aplaudieron su presencia. El guajiro de Manaca había estado en Holguín pero nunca en eventos de este tipo. Interactúo con el público, por momentos no pudo aguantar la risa y los más recurrentes azares de la vida no faltaron en su espectáculo. Luego de que terminara su presentación, la prensa siempre detrás de la noticia lo buscó tras bastidores y dialogamos con él. Creamos un clima de confort y ya sin el estrés de la presentación conversamos. A nuestro alrededor los trabajadores del teatro y sus colegas del evento firmaron como los principales testigos del la conversación. Antolín no se intimidó ante la presencia de dos periodistas. Yadiannis Rojas de Tele Cristal y yo de Radio Holguín, aprovechamos el momento, no siempre se tiene la posibilidad de escuchar chistes y cuentos de alguien que los hacen tan natural, como si estuviese contando la historia de su vida. Allí demostró que la admiración que Cuba siente por él no es por gusto. Fue una clase magistral del buen humor criollo.

El Satiricón es una buena experiencia del Centro Promotor del Humor. ¿Qué esperas en este tipo de eventos?
Se reúne este humor mío que es el vernáculo que es el de la tradición de nuestro país. También vienen otras personas con otras inclinaciones, con un humor un poquito más para pensar, con juegos de palabras, y el público tiene la oportunidad de ver varias cosas de las que se están haciendo en el país. Ya son 4 años de este Festival y por aquí han pasado los humoristas de este país y la gente va valorando el trabajo, no es una competencia, pero la gente dice me gusta esto, no me gusta aquello.

¿Cómo te sentiste durante el espectáculo?
Yo lo quise hacer tan bien que por eso un poco en el medio del espectáculo me sentí como trancado, quería soltarme más para se más yo. Pero después lo logré y tú vas llevando al público por el camino que la gente quiere ver.
¿El público holguinero es un reto?
Te digo que es un público muy exigente. Me sorprendió al final el aplauso, pero es que la gente estaba tan atenta a lo que uno estaba haciendo y estamos adaptados a que el público sea un poco más suelto. Yo me confundí con el público, yo pensé que no y era que sí. Al final me dieron tremendo aplauso que es lo que vale. El público es muy observador y está mirando que va a hacer este o aquel y me encantó. Es preferible así, que te den un gran aplauso al final y no que la gente se ría de cualquier cosa. El cubano es muy práctico, si no le gusta una cosa se para y se va.

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