Eulalia Curbelo Barberán, nació en el poblado de San Germán perteneciente al territorio de Holguín el 12 de febrero de 1930, en el seno de una prestigiosa familia.
Huérfana desde muy pequeña recibió de sus tías María de los Ángeles Curbelo Fernández y Eulalia Curbelo Fernández todo el calor y protección que contribuyeron a una niñez exenta de privaciones. Sus tías fueron moldeando su intelecto y sensibilidad, al punto que la actividad literaria de Lalita comenzó tempranamente, a los 8 años en periódicos locales y estudiantiles. Creció, luchó y amó en la misma ciudad y nadie supo cómo ella tomarle el pulso a Holguín desde la propia savia, desde la propia espiga, desde el tiempo de los versos. Quizás por ser poetisa, educadora y revolucionaria le fueron más familiares el contorno, el color, el olor, el ruido, los gorriones y los sueños de sus habitantes. Nadie como Eulalia Curbelo Barberán, Lalita, para creer en los sueños, y muchas veces los hizo realidad en la alegría de aquellos niños de la calle antes de 1959, nacidos nuevamente con el triunfo de la Revolución cubana, porque con su obra de infinito amor ella logró borrarles la tristeza. Sus poemas, cuentos, novelas y narrativas aparecen en conocidas publicaciones cubanas de la época, como: el periódico El País Gráfico, las revistas Colorama, Chick, Romances y Carteles. Desde 1959 trabajos suyos pueden leerse el las revistas Revolución y Cultura, Verde Olivo, Cajayabo, Jigüe y Ámbito. Eulalia Curbelo se le considera autora del primer intento de escribir una historia de la literatura y las artes en Holguín, desde las páginas de una edición especial del Norte, impresa en agosto de 1958. Lalita trabajó bajo la dirección de los mártires Manuel Angulo Farrán y de Oscar Lucero Moya. En la búsqueda de medicinas, contactos, traslado de armas, propagandas, supieron del concurso de esta incansable mujer. Curbelo ejerció el magisterio durante 34 años. En la Ciudad de los Parques todos los caminos de la creación y el verso conducen al hogar de Lalita Curbelo donde habitó "abierta siempre a los amigos", convertido tras su fallecimiento en el 2002 en el Centro Cultura que lleva su nombre, donde todos están empeñados en preservar su legado para enaltecer la memoria de la poetisa mayor de Holguín.