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Memorias que resucitan

29 Octubre 2019
Autor  Ania Mulet Fernández
Foto: Wilker López

Holguín tiene un libro que cuenta su apoteosis cultural como un nítido fresco de un pintor realista: "Memoria de los 80. Una década cultural". Aun cuando se suele decir que esta ciudad es una fuerte plaza cultural y existen instituciones del ámbito bien consolidadas, con una exquisita programación para todo tipo de edades, intereses y gustos, a este estado no se llegó de un día para otro.

 

Requirió de las ideas constructoras y reconstructoras de muchos, de voluntad, afán, ganas de hacer, y por supuesto, de combatir contra los molinos de viento modernos, que en la vida siempre chocamos con algunos.

Probablemente los tiempos iniciáticos en este oriental territorio fueron por la década de los 80, recordados y e  entendidos como “los culturales años 80”, antecedidos por lo que algunos reducen a lo que se ha denominado Quinquenio Gris, etapa que en provincia más bien constituyó todo un largo e intolerante Decenio Negro.

En los años 80 en Holguín se grabó el disco de larga duración “Un lugar para la poesía” en los estudios de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), Siboney, en Santiago de Cuba, se estableció el Premio de la Ciudad, se publicaron más de una veintena de títulos de autores holguineros, aparecieron las revistas Ámbito y Diéresis, y varios autores de la provincia recibieron reconocimientos nacionales y fueron antologados tanto dentro como fuera de la Isla.

Los protagonistas de estas hazañas culturales de los 80 fueron varios, en aquel entonces muy jóvenes, eran inclusive estudiantes de Periodismo o de otras carreras acorde a sus intereses y vocación, entre ellos estaban Delfín Prats, Lourdes González, Alejandro Querejeta, Jorge Hidalgo, Julio Méndez; quienes por allá por el 2007 decidieron unirse en un Colectivo de Autores y estampar a futuro sus recuerdos de la etapa.

El resultado, a opinión de la propia Lourdes González, fue algo así como aquel filme de Akira Kurosawa, “Rashomon”, donde una misma historia es contada por varios puntos de vista diferentes, pues fueron 13, las obtenidas, todas válidas, de un mismo centro de acciones, y unidas bajo el título antes mencionado “Memoria de los 80. Una década cultural.”

En el libro, realizado con la técnica del testimonio, bastante asequible a todo tipo de lectores, 13 amigos reviven su pasado, para que los jóvenes de hoy entendamos el presente, 12 amigos encantados por los sueños del soñador, loco, terco e irresponsable de Julio Méndez, según el pintor y poeta Jorge Hidalgo, agasajado con el Premio Adelaida de Mármol y la distinción por la Cultura Nacional.

Dice que todo comenzó en los parques, la sede, a su opinión, de los encuentros entre los jóvenes creadores zurcidos y sonámbulos, aunque se reunían además en el alternativo lugar de la casa de un amigo mayor, Beby Urbino, donde se bebía té, y este recitaba en quechua.

En “Memoria de los 80. Una década cultural” está la consolidación también de Ediciones Holguín, la labor desempeñada por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el encanto de las ferias del libro, la inauguración del Salón de la Ciudad... sería un placer revivir estos y otros pasajes de la suerte de apoteosis de los 80, del estado germinal de lo que hoy es y crece; instantánea que se aclara con solo tomar una de sus páginas, leer y comenzar la aventura, anímese entonces.

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