Era el primer viernes de junio aquel día dos de 1939, el teatro más moderno de Cuba el Art Decó. Representado en la Feria Internacional de New York el Infante de Wenceslao, era noticia y los sigue siendo a los ochenta del suceso.
Artistas de la ciudad en la permanencia a la cultura con el aplauso de públicos del siglo XXI en una noche de domingo, volvieron a gritar un bravo para Casita de la compañía Codanza, estremecidos con la voz de infantes del teatro Lírico “Rodrigo Prats."

Mientras las emociones se compartían con aplausos a Martín Arranz actor, cantante lírico, fundador, al recibir la DistinciónTeatro Eddy Suñol conferida por vez primera a 10 artistas, técnicos o personalidades. María Luisa Clark, una de las voces líricas más apreciadas por los seguidores de este género. El maestro Cosme Proenza, símbolo de la cultura cubana entre los distinguidos a quien se le vio sonreír con la humildad de los grandes.

Alexis Triana Hernández, el hombre de los sueños convertidos en realidades, una distinción recibida por Rachel García Heredia, directora Provincial de Cultura. Ángela Peña Obregón, Bebé, entre los laureados, Luisa González una mujer que supo promover la cultura desde sus funciones como Presidenta de las Artes Escénicas en el territorio.

Distinciones entregadas por Roger Rodríguez , director del Suñol , quien recibió reconocimientos del Ballet de Camagüey , el Partido Comunista de Cuba , el Gobierno Municipal y Provincial por las autoridades políticas y gubernamentales de la provincia.

En la memoria de quienes ovacionaron y exclamaron ¡Bravo! quedarán el Siboney interpretado por el tenor Yuri Hernández y la Orquesta de Cámara de Holguín. Los Nardos y en el pasacalle de Las Leandras, por el Teatro Lírico, y las voces de los infantes que cantan como promesa de un lírico para siempre.

La exquisita, original y hermosa gala dirigida por la maestra Maricel Godoy e Isabel García Granados, queda para la historia de una ciudad eternamente joven y culta.
