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Haití bien cerca de Holguín

24 Octubre 2018
Autor  Ania María Mulet Fernández
Foto: Tomada de Radio Cadena Agramonte

Cuando escuchamos hablar de Haití, podría venirnos a la mente las palabras religión, tradición, e incluso pensar en el libro “El reino de este mundo” del escritor Alejo Carpentier.

 

Y es que, en efecto, Haití es país muy religioso. Aproximadamente la mitad de la población practica el catolicismo, otros son protestantes y casi la gran mayoría de una u otra forma, se relaciona con el voduismo.

Así como los negros africanos insertaron el voduismo en las prácticas religiosas de Haití, de la misma manera, los haitianos producto a la rica fusión cultural, sincretizaron sus tradiciones religiosas con las cubanas, y muy en especial con la holguinera.

En los primeros años del siglo XX, específicamente por el mes de enero de 1913, el gobierno de José Miguel Gómez propició la emigración de braceros antillanos como fuerza de trabajo barata para la zafra azucarera. Y ante la compleja situación existente en aquel momento en las islas caribeñas y sobre todo en Haití, miles de sus pobladores ‘vieron el cielo abierto’ en Cuba.

Migración esta que se vio incrementada de manera extraordinaria en 1917 debido a un período de auge de la industria azucarera cubana conocido como la ‘danza de los millones’.

Muchos de los haitianos traídos como cortadores de caña por compañías azucareras norteamericanas, no pudieron regresar a su país, por lo que fueron creando asentamientos en las zonas cañeras de las antiguas provincias de Camagüey y Oriente.

De los territorios orientales que más influencia recibieron de esta cultura fueron Báguanos, Nipe, Los Ramones y Benito (en áreas agrícolas de Marcané), Barajagua y Cueto.

Con la permanencia de los haitianos en estas regiones del oriente cubano, sus prácticas religiosas no se hicieron esperar. Y así poco a poco y con la convivencia del día a día, la cultura de Haití se fue sincretizando con la nuestra como un modo de mantener vínculos con la tierra natal y preservar la identidad.

Hoy los cubanos han hecho casi suyas todas estas manifestaciones y festividades haitianas. Una de las más conocidas es la Semana Santa Haitiano Cubana, pero también podemos destacar:

- La danza Gagá (complejo musical danzario con ciertos caracteres circenses, ya que requiere de aptitudes un tanto sobrehumanas como levantar una mesa con los dientes y comer candela),

- El baile Ibó (danza religiosa dedicada a uno de los santos del panteón vodú),

- El baile Fey (danza ritual de trabajo donde se tritura hierba en un pilón),

El ritual voduista más practicado por los pobladores de Cueto es la ceremonia conocida como Mayé-loa y consiste en el sacrificio de animales, acompañado de cantos, danzas colectivas y la entrega de alimentos y bebidas a los Loas como expresión material de los ofrecimientos hechos.

Más allá de lo que pueden significar o no estas tradiciones heredadas de la cultura haitiana para cada quien, está claro que han contribuido y contribuyen de cierta manera a enriquecer la cubana, y hasta nos identifican.

Las tradiciones haitianas son ya parte de nuestro patrimonio, disfrutémoslas, pues representan un estandarte de la rica fusión cultural de siglos anteriores y por qué no, una de las raíces más legítimas de lo cubano.

 

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