Proposiciones para una feria
Ya Holguín tiene aires de fiesta del libro, la feria, tan esperada, es solo cuestión de horas, y aprovecho para comentar sobre un interesante texto, que se puede localizar en la feria: Che, Ministro de Industria, Testimonio de un colaborador, publicado en el año 2005 por la Editorial de Ciencias Sociales, con prólogo de Enrique Olstuski, su autor TIrso W. Saenz, narra las vivencias de trabajo junto al Che.
TIrso W. Saenz, en 1948 ganó una beca para estudiar en el prestigioso Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York, graduándose en 1954 de ingeniero químico. Trabajó en la compañía Procter and Gamble.
Confiesa el mismo Tirso: “a pesar de simpatizar con el movimiento encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, viví al margen de las actividades revolucionarias hasta el triunfo de la revolución. Tenía un buen trabajo en una poderosa compañía norteamericana, con un buen salario y amplias perspectivas de desarrollo. Tenía una buena esposa y al triunfo de la revolución ya tenía una hija. Todo parecía indicar que mi futuro personal estaba asegurado. Estaba alcanzando lo que mi padre soñara para mí.! Y ahí, triunfó la Revolución”.
El autor aborda la situación de la industria cubana antes de la revolución; los desafíos técnicos y políticos del Ministerio de Industria al ser asumido por el Che, su ejemplo personal y disciplina, su entrega al trabajo y su pasión para recuperar la producción, mantenerla en un nivel satisfactorio y hacerla avanzar. Tirso ejemplifica el esquema de disciplina del Che de la manera siguiente: por cada día de incumplimiento de un acuerdo del Consejo de Dirección, al funcionario incumplidor se le descontaría un día de salario. Si alguien debía cumplir un acuerdo y veía que debido a razones no previstas el acuerdo no podía cumplirse en tiempo, se posibilitaba que explicara la situación y si se entendía que los argumentos eran válidos, se discutía una nueva fecha definitiva y sin posibilidades de prórroga.
Particular atención dedica el autor a la visión estratégica del Che cuando señala: ¨Que los problemas presentes no te impidan pensar en el futuro. Si no, los pasos que estás dando ahora no te llevarán a ninguna parte. Un dirigente tiene que estar con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo. ¨
Las reflexiones que realiza el autor sobre el proceso de toma de decisiones participativo y responsable a través de diferentes formas de análisis y dirección colectivas es un capítulo de obligada reflexión y análisis por su actualidad, con ejemplos destaca cómo el Che realizaba las visitas de inspección integral a las fábricas, los consejos de dirección, las reuniones bimestrales, el análisis del balance de las empresas, las reuniones de control de producción en las cuales se analizaba en detalle el cumplimiento de los planes y la búsqueda de soluciones a los problemas detectados.
Otro capítulo que se destaca por su actualidad y trascendencia es la visión estratégica del Che, y el diseño de las líneas generales de desarrollo que promovieran el uso y desarrollo adecuado de la ciencia y la tecnología; el empleo de tecnologías autóctonas; la planificación y la definición de prioridades; la creación de una base mecánica; el aprovechamiento de los recursos naturales; el desarrollo de la metalurgia y la construcción naval; la electrónica, la automatización y los derivados de la caña de azúcar, entre otras.
Destaca la importancia que el Che concedía al desarrollo de los recursos humanos y la creación en el ministerio de la dirección de capacitación, colaboración e información científico-técnica. Las ideas sobre la atención a los cuadros y en especial el trabajo en equipo, del cual el Che planteaba: ¨Aumenta la comprensión de los problemas, aumenta la identificación de este equipo de gente que cada vez es capaz de interpretar las directivas en una forma uniforme y, al mismo tiempo, somos capaces de dar las directivas en una forma precisa de modo que nadie haga dos interpretaciones de ellas¨.
Explica el autor, el Che insistía que la arrogancia, el oportunismo, los métodos de ordeno y mando y tratar de obtener beneficios personales a través del cargo no tenían cabida en un cuadro revolucionario y que el factor político comprendía además de la lealtad a la revolución el liderazgo, la sensibilidad humana, la austeridad, la modestia.
Para estos días, es un libro útil e interesante, no sólo para leer y reírse, pues contiene múltiples anécdotas, algunas de ellas poco conocidas, sino para reflexionar, en nuestro entorno actual, sobre las dificultades en la gestión de la dirección y la comunicación.
Como es un texto escrito para la reflexión y el autoanálisis, desde la experiencia práctica, puede ofrecer a sus lectores interesantes consejos para su vida profesional y familiar.