Confieso que el motivo fue la premier del documental Raúl Paz: hacer soñar, dedicado a esta prominente figura de la música cubana. Pero como a Idalberto Betancourt Cordero, su creador, lo mueve la pasión por lo que hace, me dejé contagiar, me motivó y las preguntas surgieron así, en aquella tarde lluviosa, que el artista hizo cálida.
¿Por qué un documental a Raúl Paz?
La idea partió de lo que estoy haciendo con una serie de personalidades no solo de esta ciudad, sino de Cuba y el mundo. De Raúl me llama la atención no solo la manera de componer e interpretar las piezas que él hace sino cómo logró connotarse en Francia, una plaza complicada para un latinoamericano, donde está haciendo su carrera aún, pero también hace conciertos en Suiza, Alemania, España, y por supuesto, de regreso a Cuba, hace música para teatro, cine, televisión, como la banda sonora de la novela cubana En tiempos de amar, que se transmite actualmente por el canal Cubavisión. Me llama la atención además su modestia, su sencillez y cómo se conecta con el público, él crea una empatía que pocos logran, esa magia que tú la tienes o no la tienes.
El caso de Raúl es suigéneris, es como, y las comparaciones nunca son afortunadas, como Lizett Vila, una mujer que encanta, y Raúl tiene esa magia, además tiene dos hijos que son dos caballeros y cuando los ves te das cuenta de que vale la pena vivir para conocer a personas así.
Y es justamente eso lo que trasmite el documental...
Más o menos eso, gran parte de su vida, sus inquietudes, qué le llama la atención de los diferentes públicos, y lo que hace para cine, teatro, televisión.
Cuando le comunicaste tus intenciones... ¿cuál fue su reacción?
No nos conocíamos, no nos habíamos hablado personalmente, lo llamé por teléfono y me dijo-¿dónde estás?- Le dije -en Holguín-, ¿cuándo vienes?- me dijo-. Él me recibió en su casa y empezamos a grabar de inmediato, me ha sucedido así con muchos personajes grandes.
La entrevista la grabamos en un día, la edición fue la que demoró unos cuatro o cinco meses.
Expectativas con este documental
Bueno, yo espero que se vea. Ya está colocado en el canal Clave, en Cubavisión también y lo obsequié para Telesur, está “caminando”.
Eres un realizador que le gusta contar historias sobre personas que valen la pena, para ti y para que la sociedad conozca. En ese camino, ¿qué podemos esperar de Idalberto?
En primer lugar terminar el documental que le empecé a Roberto Chile, un excelente realizador, fotógrafo. El otro es de Ernán López-Nussa y la familia López-Nussa que ya está pactado, y además hacer un corto que no es un corto y provisionalmente se llama Hombre vs Mujeres, que en realidad no son contrarios sino complementos, en el que están involucrados grandes figuras como Osvaldo Doimeadiós, Bárbara Sánchez Novoa, y otros no tan conocidos como actores pero que lo son. La música será de José María Vitier.
Tienes tanta obra en radio como en televisión, ¿por qué apostar por el documental audiovisual?
Hay cosas que lamentablemente se van a perder, y no es que yo crea que soy salvador del mundo, pero es una memoria que si alguien no la recoge se pierde, y por determinadas razones hasta injustificadas. A veces es tarde para conservarla, porque está vieja, la persona ya no habla, o se ha muerto, por eso no me canso de decirle a los que conozco y a los que no, que debemos recoger su obra en vida, cuando están óptimos, lúcidos, cuando están en su plenitud, no después. En ese sentido es lo que estoy haciendo, se me han ido algunos, me pasó con Fayad Jamís Bernal, con Renée Méndez Capote, estoy tratando de sacarle más de 24 horas al día.
Y ese es el camino, a juzgar por los últimos premios, reconocimientos.
Sí, yo creo que sí, unos me conocen otros me desconocen [...] Creo que todo empezó cuando estudiando actuación, la dirección del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) me pidió que me preparara con director de televisión y radio. En cuanto a los documentales, hace unos años supe que mi obra, forma parte del patrimonio de la Televisión Cubana y del Cine; eso para mí fue más que una alegría, un compromiso. Cada cosa que hago de este tipo, ellos me la piden y con gusto se las doy.
Y sí, ahí vinieron los premios [...] seis premios de la ciudad, tanto en radio como en televisión. El primer premio Caracol que obtuvo el telecentro de Holguín (Telecristal), después vinieron el segundo y el tercero. Me ha ido bien en el sentido de que estoy haciendo lo que más deseo y disfruto reconocer la obra de los demás. Cuando conoces gente tan grande, con una obra inmensa para el mundo y los ves tan sencillos, tan simples que parece que los has conocido de toda la vida, te das cuenta de que vale la pena vivir...
Y el mérito tuyo es haberlo contado a tiempo...
Es lo que trato constantemente.
¿Qué esperas de tu carrera, de tu ciudad, de la gente?
La ciudad de Holguín tiene cosas bonitas y muy feas, como todas las ciudades. Lo que hago no es para que me lo reconozcan, sin embargo las mayores satisfacciones las he recibido en La Habana y en el exterior.
¿Y la Radio?
¡Sí!, cómo no, continúo haciendo radio, un ejercicio que hago siempre: versiones de estos documentales para los medios de comunicación. Son medios que se nutren uno de otro, la verdadera radio es la que tú eres capaz de hacer ver, es lo que trato de hacer. Y he aprendido y sigo aprendiendo de las personas que han hecho una radio cinematográfica, aunque parezca un disparate, que no lo es. Y entre las personas de las que soy deudor de su obra, está Julio Batista, periodista y realizador, sus documentales los ves y son documentales de radio, y la otra persona que no conocí pero bebo de su obra, es Santiago Álvarez, del cual voy a contar su vida también.
Y entre todo eso, ¿qué eres tú?
Yo soy un hombre que ama, toda la gente tiene que novelar a los demás, a mí hay gente que me novela constantemente, dicen cosas, pero yo soy amante de la mujer [...] la mujer que es mucho más profunda que el propio hombre, su manera de amar es mucho más intensa, como decía el poeta Pablo Neruda, “detrás de todas me voy, detrás de todas”... ¡Claro, yo no soy Neruda!