Al combate en defensa de nuestra cultura
Con el sonido conmovedor de la campana de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, se iniciaba la Revolución, y fue el día 20 en que, como expresión del carácter profundamente revolucionario de la gesta que germinaba, se llamaba al combate permanente y se exaltaba el sentimiento patrio, mediante el himno de guerra y de victoria, que copiado de mano en mano, se cantó por todos los que asistían al excelso momento.
Historia interesante la del Himno Nacional cubano que se remonta al 13 de agosto de 1867 cuando, a Pedro Figueredo se le propone en su propia casa componer "nuestra Marsellesa"; en la madrugada del otro día, el combatiente creaba la melodía del que más tarde se convertiría en el Himno Nacional de Cuba.
El 20 de octubre de 1868, las fibras patrióticas de nuestro pueblo se estremecieron con las fervientes notas del Himno de Bayamo, Himno que a partir de ese día presidió todos los actos del movimiento independentista cubano, y pasado el tiempo, ha trascendido hasta la actualidad como símbolo de la Patria y expresión concreta del carácter nacional del pueblo cubano.
La cultura es un componente del género humano es creadora de valores y de ética. No sólo puede concebirse como una creación artística y literaria, sino como todo lo que tiene que ver con la espiritualidad humana; es a la vez, uno de los modos en los que se expresa el desarrollo y constituye un instrumento de cohesión social.