La Orquesta Avilés, es la Orquesta que todos prefieren. Sus integrantes llevan la música en grito, y sus melodías interpretadas con el alma, gustan a todos aquellos que les oyen.
En 1882, Manuel Avilés Lozano fundó la orquesta La Bulla, en Holguín, pero a los pocos meses de creada, todos la llamaban Hermanos Avilés, y con ese nombre se quedó. Y era natural que así sucediera, porque la mayoría de los integrantes llevaban ese apellido.
Completaban la orquesta 12 de sus 14 hijos, de los cuales sobresalieron Mario y Borges Avilés Cruz. Mario estuvo en la Orquesta 60 años y fue el mejor saxofonista de la ciudad. Borges, virtuoso en el piano y el órgano, abandonó la música y se dedicó a la medicina.
Al concluir la guerra, el Mayor General Calixto García firmó una orden otorgándole el grado de Teniente del Ejército Libertador a Manuel Avilés por los servicios prestados a la causa independentista.
Y para confirmar la justeza de los honores otorgados, agregamos que al marchar la mayoría de los músicos de la orquesta Hermanos Avilés a la manigua redentora, su director quedó en la ciudad de Holguín por órdenes expresas de Calixto García, ingresando en la orquesta española Los Bomberos.
El primer pianista que tuvo la Orquesta fue Doña Enriqueta Cruz de Avilés, de quien decía su esposo Don Manuel que era "uno de los mejores oídos musicales que teníamos".
Al decir de los autores del libro La Orquesta Avilés, centenaria y mambisa (Ediciones Holguín, 2012), la agrupación se acogió a distintos formatos musicales hasta llegar a la formación actual, con la cual sus integrantes intentan mantener vivo el espíritu de una jazz band.
Fue a partir de 1950 que la Orquesta Avilés registró su etapa más brillante; nuevos integrantes como Juanito Márquez y otros le imprimieron renovación con el ritmo Paca y números que escalaron la popularidad nacional, tales como Pituca la Bella, Jaropero, Arrímate paca, y muchos más. En 1956 la Orquesta realizó una extensa gira por varios países de América Latina. La orquesta grabó su primer disco en 1967 con el sello cubano Areíto, bajo el título de “Juanito Márquez y la orquesta Avilés”; mientras que en 1982, al cuidado de los estudios Siboney, de Santiago de Cuba, hizo su segunda placa, “Mi querido Holguín”.
Actualmente anda con una salud excelente la orquesta Avilés, con su sello distintivo, para continuar siendo, lo que siempre ha sido, emblema de la cultura holguinera y cubana.