De carácter sensible y amable, hablar pausado y mirada que denota, siempre pensar, antes de hacer, es difícil imaginarla con una toga ejerciendo como profesional del derecho. Y si algún día lo tuviera que hacer seguro que lo haría como juez de paz. Los conflictos no van con ella, pero no se equivoque, es muy resuelta y decidida en sus cosas. Sus decisiones son expresión de firmeza y determinación.
Quien lo dude, no la conoce. Por eso escogió como profesión otro oficio, y quizás sin saberlo, los estudios realizados le han permitido hacer de la fotografía una especial relación entre sus mundos interiores, sus sueños, y esas otras existencias convertidas en los objetivos predilecto de su lente: el ser humano, o mejor, con las humanidades contenidas en los seres que inundan el visor de su cámara.
Atrevida en sus proposiciones, mostró la valía de su empeño, en la primera exposición- atención estuvo expuesta durante diez meses en el vestíbulo del Teatro Eddy Suñol de la ciudad- que generó multitud de opiniones, y las no favorables, fueron sucumbiendo ante el demoledor reconocimiento social al hecho artístico y ante la artista. Los cuerpos desnudos o coqueteando con el desnudo, mostraba la candidez y la ternura del embarazo.
Y como lo bello ayuda a educar y enriquecer el alma, el Centro Nacional de Educación Sexual, acogió la muestra en sus instalaciones capitalinas. Cuando retorne la colección a Holguín, se expondrá en la sala de maternidad del hospital Lenin, la que más partos atiende en la nación.
A este oficio-arte se dedica por entero hace ya más de siete años. No le ha sido fácil conquistar un lugar, en una profesión dominada por hombres. Ayudada por algunos, al amparo de otros, y ante todo, con la perseverancia del que cada día, sale a construir su propia utopía, más genuina en tanto más ideal, Heidi Calderón, cámara en mano recorre las geografías existenciales del hombre y la mujer contemporáneos.
Le motiva destacar los detalles de sus personajes, y aprovecha su trabajo como fotorreportera y editora de la página web de la emisora Radio Holguín, para indagar en ellos. Empeño digno de elogio, porque en este caso no trabaja con modelos, los personajes solo están un instante ante su cámara y luego desaparecen en lo físico, para quedar inmortalizados, como imágenes que continúan dialogando con los observadores.
Profundamente feminista, y femenina en su hacer, le impone a la fotografía una visión peculiar del entorno. Tiene una manera propia de portar su cámara, escoger los ángulos. Después de apretar el obturador sonríe si logró el propósito. Si es lo contrario, se mantiene seria, concentrada, atenta hasta lograr lo pensado.
Acaba de ganar dos importantes premios, en las categorías de fotografía y periodismo digital, en el más exigente e importante certamen de periodismo en Cuba, el Concurso 26 de Julio. Lo asume con modestia y satisfacción. Incansable y constante, ya prepara nuevos empeños esta vez con la mujer de la tercera edad.
Felicidades Heidi, estos premios, no serán los únicos.