Los bibliotecarios, incansables trabajadores de la sabiduría
Con la sabiduría que lo caracteriza José Martí expresó: “Títulos dan los reyes; pero de ennoblecimiento del alma, ninguno mayor que el que se saca de los libros”. El libro nos ofrece la posibilidad de conocer hechos, sentimientos del mundo que nos rodea y en los que el propio lector se siente protagonista.
Desde el comienzo de nuestros años escolares, la figura del bibliotecario se nos hace familiar, y quizás sin sospechar que existe un día para celebrar la labor de estos profesionales, acudimos a ellos ante la urgencia de una orientación bibliográfica o la recomendación de una determinada lectura.
El bibliotecario, elemento humano que “mueve” la información de todo tipo, es el soporte fundamental de toda biblioteca; con su labor silenciosa y abnegada. El bibliotecario, persona privilegiada que difunde la cultura a través de los libros, periódicos, revistas y documentos; también es la persona que ayuda a la formación integral de quienes acuden a las bibliotecas como instituciones.
En honor al día del nacimiento de Antonio Bachiller y Morales, padre de la bibliografía cubana, uno de los más insignes intelectuales de la Isla, quien fuera periodista, historiador, abogado y bibliógrafo, se instituyó el 7 de Junio como Día del Bibliotecario Cubano.
El bibliotecario escolar cubano es uno de los actores fundamentales del proceso docente educativo; con su labor cotidiana, ejemplo personal, prestigio y profesionalidad, ayuda a reforzar las habilidades relacionadas con el trabajo independiente y al desarrollo de hábitos lectores, entrena en la búsqueda de información, se inserta de forma activa en el proceso investigativo, contribuye a la formación de la sensibilidad y a crear una cultura general integral en las nuevas generaciones.
La comunicación y la gestión de la información y del conocimiento son elementos claves para el desarrollo de las sociedades. En este escenario, los bibliotecarios y profesionales de las ciencias de la información están llamados a ser líderes y guías.
Su capacidad y preparación para conjugar la labor de conservar, investigar y promover la memoria de una sociedad tenaz y en continuo desarrollo a favor del proceso cultural y científico de la nación, con la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento, constituye su arma más valiosa.
Junto a cada estudiante, investigador o creador, permanece la figura del bibliotecario, quien con un consejo oportuno, también difunde y conserva la cultura nacional.
El bibliotecario, elemento humano que “mueve” la información de todo tipo, es el soporte fundamental de toda biblioteca; con su labor silenciosa y abnegada. El bibliotecario, persona privilegiada que difunde la cultura a través de los libros, periódicos, revistas y documentos; también es la persona que ayuda a la formación integral de quienes acuden a las bibliotecas como instituciones.
En honor al día del nacimiento de Antonio Bachiller y Morales, padre de la bibliografía cubana, uno de los más insignes intelectuales de la Isla, quien fuera periodista, historiador, abogado y bibliógrafo, se instituyó el 7 de Junio como Día del Bibliotecario Cubano.
El bibliotecario escolar cubano es uno de los actores fundamentales del proceso docente educativo; con su labor cotidiana, ejemplo personal, prestigio y profesionalidad, ayuda a reforzar las habilidades relacionadas con el trabajo independiente y al desarrollo de hábitos lectores, entrena en la búsqueda de información, se inserta de forma activa en el proceso investigativo, contribuye a la formación de la sensibilidad y a crear una cultura general integral en las nuevas generaciones.
La comunicación y la gestión de la información y del conocimiento son elementos claves para el desarrollo de las sociedades. En este escenario, los bibliotecarios y profesionales de las ciencias de la información están llamados a ser líderes y guías.
Su capacidad y preparación para conjugar la labor de conservar, investigar y promover la memoria de una sociedad tenaz y en continuo desarrollo a favor del proceso cultural y científico de la nación, con la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento, constituye su arma más valiosa.
Junto a cada estudiante, investigador o creador, permanece la figura del bibliotecario, quien con un consejo oportuno, también difunde y conserva la cultura nacional.